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I. A.Cuál es el camino del cristiano? La cruz. El camino que Dios trazó para su Hijo es el mismo que debe recorrer el discípulo, decidido a seguirlo. No hay dos caminos, sino uno solo: el que el Maestro recorrió. No le está permitido al discípulo inventarse otro. Con estas palabras invita Juan Pablo II a los jóvenes a inaugurar la primera Jornada Mundial del tercer milenio, que se celebrará en todas las diócesis del mundo el próximo 8 de abril, Domingo de Ramos. El Papa introduce la Carta con una referencia central a lo que han representado las anteriores Jornadas Mundiales: Deseo dar gracias a Dios por haberme concedido acompañar a los jóvenes del mundo durante los dos últimos decenios del siglo recién concluido, indicándoles el camino que lleva a Cristo, "el mismo ayer, hoy y siempre". Pero al mismo tiempo le doy gracias porque los jóvenes han sostenido al Papa a lo largo de su peregrinación apostólica por todos los países de la tierra. El Papa evoca el encuentro de Tor Vergata, de agosto de 2000, especialmente el momento de cruzar el umbral bajo el Cristo resucitado, simbolizando la entrada en el tercer milenio: Os he encomendado a vosotros, queridos jóvenes, y a quienes participaron directamente en tan inolvidable encuentro, la tarea de dar al mundo este coherente testimonio evangélico. |
| El Papa reflexiona, ante esta Jornada, sobre las condiciones del discípulo que sigue a Jesús: No es Jesús el Mesías del triunfo y del poder. De hecho, no libertó a Israel del dominio ni le aseguró la gloria política. Como auténtico Siervo del Señor, realizó en cambio su Misión de Mesías ajeno a todo esquema y a todo clamor, que no puede "comprenderse" con la lógica del éxito y del poder, lógica que el mundo emplea con frecuencia como criterio de comprobación de sus propios proyectos y acciones. El Papa recuerda que el camino es difícil: Se trata de una exigencia dura, que impresionó a los primeros discípulos y que, en el curso de los siglos, ha desanimado a muchos hombres y mujeres ante el seguimiento de Cristo. Pero precisamente esa radicalidad ha producido, al mismo tiempo, admirables frutos de santidad y martirio que consuelan en el tiempo el camino de la Iglesia.
El camino de la cruz no es el camino que tiene como fin la mortificación y la renuncia, ni es una exaltación del dolor como medio para ser grato a Dios. No puede hablarse de cruz afirma el Papa sin considerar el amor con que Dios nos quiere, el hecho de que Dios quiere colmarnos de sus bienes. De esta forma, Cristo abre ante nosotros el camino de la vida, que reanuda y renueva las actitudes de Jesús, se transforma en camino de la fe y la conversión. Es decir, en camino de la cruz. Camino que lleva a encomendarse a Él y a su designio salvífico, a creer que Él murió para manifestar el amor de Dios para con todo hombre; camino de salvación en medio de una sociedad con frecuencia fragmentada, confusa y contradictoria. El Papa indica de nuevo la cruz como el único camino de la vida, y el camino que la Iglesia ha siempre confesado como única vía de salvación: Una cultura extendida de lo efímero, que atribuye valor a lo que gusta y aparenta hermosura, pretende hacer creer que para ser felices es menester apartar la cruz. Se proponen como ideales el éxito fácil, una carrera rápida, una sexualidad disociada del sentido de la responsabilidad y, en resumidas cuentas, una existencia centrada en la afirmación propia, a menudo sin respeto alguno a los demás. ¡Abrid los ojos, queridos jóvenes! declara el Papa. ¡No es éste el camino que da la vida, sino la senda que se abisma en la muerte! Jesús no nos engaña: ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo? Con la verdad de sus palabras, que, si es verdad que suenan severas, llenan sin embargo de paz el corazón, Jesús nos desvela el secreto de la vida auténtica. No temáis, pues, andar el camino que el Señor recorrió el primero concluye el Santo Padre. Si dejáis que actúe en vosotros la gracia de Dios, si no faltáis a la seriedad de vuestro compromiso diario, haréis de este nuevo siglo un tiempo mejor para todos. |