RetrocesoA&ONº 254/5-IV-2001SumarioMundoContinuar

HABLA EL PAPA

La raíz de Europa

La Unión Europea no debe ser sólo geográfica y económica, sino que debe tratar de llegar, ante todo, a un entendimiento cultural y espiritual, forjado mediante un enlace fecundo de valores y tradiciones múltiples y significativas. A la misión de la Iglesia en Europa se dedicaron dos Asambleas especiales del Sínodo de los Obispos. La de 1999 subrayó con fuerza cómo el cristianismo puede ofrecer al continente europeo una aportación determinante y sustancial de renovación y de esperanza, proponiendo con empuje renovado el anuncio, siempre actual, de Cristo, único Redentor del hombre.

Los Episcopados de la UniónEuropea se están ocupando de la formación religiosa y cultural de los fieles. La construcción de una nueva Europa tiene necesidad de hombres y mujeres dotados de sabiduría humana, de un sentido vivo del discernimiento, anclado en una sólida antropología no separada de la experiencia personal de la trascendencia divina.

Es necesario subrayar con fuerza que la dignidad de la persona humana está enraizada en el designio del Creador, de modo que los derechos derivados de ella no están sujetos a intervenciones arbitrarias de las mayorías, sino que deben ser reconocidos y mantenidos por todos en el centro de cualquier programa social y de toda decisión política. Los gobernantes, la Administración pública, así como quienes formulan las leyes deben tener en cuenta constantemente al ser humano y sus exigencias fundamentales.

(31-III-2001)