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| Excelencia: Preocupado por los insistentes rumores de que los planos para la construcción de una mezquita en el espacio frente a la iglesia de la Anunciación en Nazaret están muy avanzados, le dirigimos esta urgente llamada para que revoque, sin ulteriores retrasos, la desventurada decisión del Gobierno de acceder a la infeliz petición de elementos extremistas. Cualquier ulterior demora en revocar la decisión del Gobierno corre peligro de exacerbar tensiones evitables e incrementar el daño ya causado al conjunto de nuestras relaciones.
Señor Primer Ministro, nos tomamos la libertad de llamar su atención sobre las previas comunicaciones dirigidas al Gobierno de Israel acerca de esta cuestión, y de llamarle asimismo la atención respecto a la abrumadora oposición a este proyecto por parte de las Iglesias cristianas de todo el mundo, así como de parte de líderes judíos responsables y de líderes musulmanes de Egipto, Jordania, Arabia Saudí y de otras partes. Aparte todo lo demás, debemos subrayar que este sagrado santuario del acontecimiento fundante de la religión cristiana está virtualmente bajo asedio, en términos de acceso, y que para dar cualquier significación real, en este caso, a la garantía de libre acceso a los Santos Lugares, el espacio público en cuestión, que es terreno de propiedad estatal, debe servir a sus fines originales (como fueron definidos antes de la vergonzosa capitulación frente a un grupo de extremistas violadores de la ley). Como usted comprenderá fácilmente, si Dios no lo quiera esta mezquita particular fuese construida alguna vez, será inevitablemente una fuente perpetua de extremada tensión entre cristianos y musulmanes, y de vejación sin fin para los frailes franciscanos y para los peregrinos cristianos. Señor Primer Ministro, somos conscientes por informes de prensa de que, muy recientemente, usted habló sobre el tema con el Presidente de los Estados Unidos de América. Si presta atención a nuestra llamada, usted impedirá un serio peligro en las relaciones de Israel con el mundo cristiano, impulsará la justicia, la equidad y el dominio de la ley, y ayudará a restablecer la confianza con los creyentes cristianos en Israel mismo. Esperando con ansiedad tal acción por parte de su Gobierno, aprovechamos esta ocasión para renovarle, querido Señor Primer Ministro, la certeza de nuestra más alta consideración. Sinceramente suyo Padre Giovanni Battistelli, O.F.M. |