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Alleluya, alleluya, alleluya!¡Que suene el grito de las palabras antiguas siempre jóvenes! Que no sean nunca palabras de rutina. Sería casi como sacrilegio hacerlas vanas. Amigos: pongamos el corazón como esta tierra de Arcas. Como ella, nuestro corazón es viejo: Recordemos, llevemos la mirada hasta el corazón. Como esta tierra, hoy, aunque abril, fría, se abre, |
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Sí, desde ahora, desde este domingo de pastos frescos,
el cordero grande, el pascual, maduro de este abril, será alimento y lujo de las pobres gentes. Ese cordero pascual, el del altar de Dios, el nuestro, Primavera vencedora, Cristo vencedor. Esta tierra pobre, pobre como un cadáver, Resucitó Cristo, mi esperanza, Federico Sopeña |