RetrocesoA&ONº 256/19-IV-2001SumarioDesde la feContinuar
Punto de Vista
Sobre la familia
La familia es una escuela de vida personal y social. El niño aprende de jóvenes y adultos. De ahí que sean tan interesantes y formativas las familias numerosas en las que todos aprenden de todos. Yo no cambiaría a mis ocho hermanos y hermanas por nada de este mundo. De mis padres y de ellos he aprendido casi todo lo que sé acerca del hombre en sociedad... Quien tal afirma es el filósofo Alejandro Llano, uno de los pensadores con mayor proyección de futuro, como ha demostrado con las tesis apuntadas en su último libro El humanismo cívico contiene ideas tan geniales, que, como Llano acierte a divulgarlas, está llamado a convertirse en el pensador español de los próximos años.

Pensaba que el genial filósofo casi todo se lo debía a las muchas horas de biblioteca... Y, como resulta que no es así, y que, como él confiesa, ha sido su familia la causante de casi todo el borbotón de su filosofía, y que sólo el otro poquito que falta lo ha puesto él con su esfuerzo, uno no puede por menos de exclamar un ¡Viva la madre que te parió! Y eso, por justicia y por representar en esa mujer, madre de nueve hijos, los méritos de toda la familia de los Llano, que tan bien le enseñó al filósofo. Claro, que se podría pensar que tal reconocimiento a la familia queda muy poco filosófico y, desde luego, poco moderno. Y es que algunos se empeñan en hacernos creer que la familia es de derechas; naturalmente, la familia de un señor con una señora, abiertos a la vida y hasta que la muerte los separe. Porque, para éstos mismos, todos los demás arrejuntamientos son tipos respetables de familias —lo dicen siempre en plural—, tales como uno con uno, o una con una, o uno con su perrita de peluche, o una con el osito Winnie de Pooh, y así hasta el infinito de las posibilidades combinatorias...

Nadie está obligado a contraer matrimonio, pero, una vez contraído, todos están obligados a cumplir sus leyes. Quien contrae matrimonio no crea, no inventa el matrimonio, del mismo modo que el nadador no inventa la naturaleza o las leyes del agua o de la gravedad. Por consiguiente, no es el matrimonio el que debe plegarse a su arbitrio, sino su arbitrio al matrimonio. Lo que debe decidir si un matrimonio está muerto o no es la esencia de la cosa, los datos de hecho y no los deseos de las partes litigantes. Antes de dar a conocer al autor de esta cita, quiero manifestar que dicho personaje y su doctrina me toca un pie, ahora y antes, ya desde 1969 en que comencé mi vida universitaria, cuando casi todos mis amigos y colegas eran marxistas, algunos hoy felizmente ya reconvertidos en engranajes de poder... Pero, por más que digan, a cada uno lo suyo, y por eso la familia natural no es ni de derechas, ni de izquierdas... Lo mismo que el divorcio, que tampoco es ni de un lado ni de otro, y ni siquiera es centrorreformista, por más que este vertedero ideológico aguante todo lo que se le eche... La familia es sencillamente humana, y todo lo que la ataque o combata es inhumano... Perdón, que se me olvidaba: la cita es de Carlos Marx. Publicó estas líneas en La Gaceta Renana, el 19 de diciembre de 1832.

Javier Paredes