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J. F. Serrano Ocejapserrano@planalfa.es Dice Michel Vovelle que, en nuestro tiempo, se derriban más estatutas de las que se levantan. Pongamos algunos ejemplos de los últimos días y de las últimas horas. Sin pretender profundizar en claves ocultas, quedémonos con las manifiestas, con la nueva Clave que José Luis Balbín ha sacado a los quioscos, en donde encontramos, en el primer número, un artículo de Heleno Saña, recuperado del anarquismo cristiano, con el título de La absolutización de lo trivial, en el que se lee: A lo que asistimos es a un a trivilización de lo Absoluto y a una absolutización de lo trivial (...) El hombre medio ha vuelto la espalda a las empresas nobles y elevadas y parece no pensar en otra cosa que en participar, como sea, en el gran festín de la vida. El maestro Ignacio Sánchez Cámara, en el diario ABC, el pasado sábado, hacía una radiografía de lo que denomina El guirigay ético. Escribe: Hace unos días la portada de un diario nos regalaba la imagen de una pareja de varones homosexuales que, lejos de sugerir promesas liberadoras o "progresistas", rezumaba la quintaesencia de los añejos valores burgueses. Ahora la transgresión parece consistir en la invasión del espacio burgués y en la usurpación del rito católico. Para estos aburguesados neotransgresores, la dicha suprema sería contemplar la celebración del matrimonio religioso de una pareja de varones, oficiado en un templo católico por una sacerdotisa, a ser posible madre soltera para que los nuevos cónyuges pudieran, en su caso, adoptar al vástago. No son enemigos del orden burgués sino sus meros "ocupas". Los viejos "progres" eran mucho más simpáticos y coherentes, y jamás se les hubiera ocurrido reivindicar el matrimonio, ni bajo su forma civil ni bajo su forma canónica. Poco importa lo que sea el matrimonio y cuáles sean sus fines naturales. Lo que importa es que el guirigay ético no decaiga. |
| Y para no salirnos, de momento, del diario de Prensa Española, recordemos el titular de la entrevista a la coordinadora de Acción Social del Partido Popular, doña Ana Mato, publicado el pasado lunes: El Plan de Familia no incluirá a las parejas de hecho porque no son una prioridad para el PP. Pues ya lo pueden demostrar, porque no lo parece. Lo que sí parece claro es lo que nos recordaba el director de La Vanguardia, José Antich, el pasado viernes, 6 de abril: Que los dogmas están cayendo en todos los países es tan evidente que sólo hace falta seguir la prensa internacional para ver cómo los Estados empiezan a dar enfoques diferentes a viejos problemas. Un ejemplo de ello es el debate que se está produciendo en muchos países de nuestro entorno sobre la familia. Primero fue Tony Blair el que generó un debate que la izquierda siempre había considerado que no entraba dentro de sus prioridades. Blair, joven padre de familia, supo leer antes que nadie los nuevos tiempos y la importancia del primer círculo social, en unos momentos en que algunos esquemas, con un sólido horizonte por delante, se iban desmoronando. Ahora llegan noticias muy favorables para la familia desde Alemania. En este caso, no ha sido el canciller Schröeder, sino el propio Tribunal Constitucional alemán el que ha ordenado dar más ventajas económicas a las familias, con un fallo digno del coraje que no han tenido hasta hace muy poco los políticos actualmente gobernantes del SPD.
En la trastienda de estas nuevas políticas familiares está la teoría de la Tercera Vía. Pero debemos distinguir con claridad los modelos de Tercera Vía, con lo que nos adentramos en la Cuarta y Quinta Vía. En el servicio del 18 de abril de Aceprensa, se recoge el último capítulo del libro Las Terceras Vías, de EIUNSA, escrito por el profesor Jesús Ballesteros, quien aclara que existe un modo de interpretar la Tercera Vía en relación con el matrimonio y la familia: el que llevan a cabo los autores del Manifiesto comunitarista, con Amiati Etzioni o Mary Ann Glendon a la cabeza, cuya visión es coincidente, sin duda alguna, con la doctrina social de la Iglesia. Sin embargo, el planteamiento de la Tercera Vía, tal como es realizado por otros autores, especialmente Giddens, se aparta radicalmente de tales puntos de vista (...) Las diferencias entre las dos concepciones, la de Giddens y la de Etzioni, proceden del modo de entender la realidad familiar, que en el caso de Giddens gira en torno a la pareja y lo que el llama "democracia de las emociones", mientras que en el caso de Etzioni gira en torno a las exigencias de formacióin de los nuevos seres humanos que nacen en su seno. Epilogo final, en dos compases. Tiene razón nuestro lector, don Carlos Bardem, quien nos hace ver la errata de esta sección del número publicado el 12 de abril. La cita del canon de Código de Derecho Canónico, que se atribuye al padre Juan Antonio Martínez Camino, no es del número 184, sino del 1184. Muchas gracias por su atenta lectura. Sale a la calle con una renovada estética, y ética, el semanario Época. Y da gusto leer, en las primeras páginas, un latinazo de gran categoría: Honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique dare. La traducción, para la próxima semana. |