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Muchas veces me he preguntado por qué los lectores infantiles piden reiteradamente libros de miedo, de terror o de magia: a qué secreto resorte obedecen cuando su lectura preferida va por esos derroteros...Cuando salió al mercado, con sus innumerables títulos, la serie Pesadillas, pudimos frenarla dada su mala calidad literaria, su abundancia de tópicos, lo repetitivo de sus temas. Curiosamente, casi todas las editoriales dieron respuesta de algún modo al deseo de los lectores con obras de una indudable mejor calidad. Desde vampiros, a monstruos, los aficionados al género encontraron aquello que buscaban. Y hace poco tiempo la primera edición es de 1999 irrumpe en el mercado Harry Potter. Y lo hace apoyado en un marketing que lo promociona, y que lo convierte en el best seller de este último año. |
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Después de haberlo leído y desde aquí aconsejo a los padres de los lectores que lo hagan, me pregunto: ¿por qué? En estas breves líneas voy a intentar dar respuesta a la pregunta. La novela de J. K. Rowling responde a los intereses de los chicos de 12 años en adelante, y lo hace presentando una escuela donde Harry aprende sus artes de mago, y viviendo una serie de aventuras que enganchan, por la agilidad con que se desarrollan y por la variedad de situaciones que presentan. Los lectores afirman que les gusta porque Harry es valiente, porque es mago, porque da miedo, porque hace lo que quiere, porque al ser mago te hace desear ser como él, porque es original, porque es un chico libre...
Estas respuestas, sacadas de una tertulia sobre el libro, me hacen entender un poco más el motivo por lo que les gusta. En el libro hay valores que lo hacen apetecible para el público adolescente, los entretiene y los divierte. Valores que no sólo son la audacia o la valentía: ayuda a los compañeros, por ejemplo. Creo que el peligro de libros como ésos está en la cota de miedo que puede producirles, que requiere una edad lectora suficiente; no tanto, como se ha dicho en algún país que lo ha prohibido, por inducir a los niños prácticas esotéricas. Indudablemente, no se trata de un libro para niños y niñas de menos de 5º o 6º de Primaria, porque la sensibilidad de los pequeños es mayor, y porque el número de páginas, que va creciendo según Harry crece, no lo hace adecuado para ellos. Lástima que mucha de la fama del libro la hayan propiciado los medios de comunicación social. Hay libros de una gran belleza literaria, de autores españoles, que no logran esa propaganda... ¿Por qué? Ahí queda implícita una pregunta que, sinceramente, no sé contestar y que me ronda desde la aparición del primero de la serie... ¡Espero encontrar la respuesta antes de que aparezca la historia del séptimo año de colegio de Harry! Dolores María Álvarez |