RetrocesoA&ONº 257/26-IV-2001SumarioLa fotoContinuar

De Reims a Gaza...

Podría ser, igualmente, de cualquier rincón de la vieja Europa cristiana, a cualquier foco de violencia del sureste asiático, de la atormentada África, o de la Hispanoamérica sometida a mafias y guerrillas.

Pasan los siglos, cambian los tiempos, pero la condición humana varía poco o nada.

La policromía maravillosa redescubierta y restaurada en la catedral de Reims contrasta poderosamente con la desmedida prepotencia de unos soldados armados hasta los dientes frente a unas indefensas mujeres que tratan de vivir su vida de cada día.

Tristemente, la violencia y la incomprensión desatadas en Medio Oriente, de forma crecientemente absurda, parece como si quisieran ahogar definitivamente la esperanza suscitada por la resurrección del Señor. En Reims, como en la franja de Gaza.

Pero el amor del Resucitado sigue siendo más fuerte que la muerte y, con Él, la esperanza, difícil, complicada, humanísimamente ardua, pero que ciertamente no defrauda, y que sobrevive a todas las guerras, crímenes, torturas y desamores de la condición humana.