RetrocesoA&ONº 242/11-I-2000SumarioCriteriosContinuar
Peligrosos infieles
En el marco de la arabización y de la reislamización, el grupo de los arabizantes e islamizantes transmite una lectura de la religión fuertemente agresiva, no sólo contra el poder establecido tratado de infiel, sino también contra todos aquellos que, no siendo musulmanes, son automáticamente presentados como enemigos del Islam. La enseñanza apologética y simplificadora de las mezquitas y de los arabizantes acostumbró a los jóvenes y a las masas a considerar a todos los que no entraban en el ámbito estrecho de los islamitas como infieles peligrosos para la identidad nacional, que no paran de conspirar contra el Islam con la ayuda del sionismo internacional, del imperialismo, de los revanchistas del período colonial, etc. Estos medios nunca han apreciado la dimensión de los esfuerzos realizados desde hace unos cuarenta años por la Iglesia para descubrir y trazar los caminos de una relación más respetuosa con los creyentes de otras religiones y del Islam en particular.

Esta concepción de la religión preparó las agresiones contra los cristianos. Es sorprendente constatar que todos los atentados contra los religiosos y religiosas —los de Tizi Ouzou y de Tibhirine entran dentro de otro contexto— tienen lugar en barrios populares,donde la acción de los misioneros produce los frutos más peligrosos, según los islamitas. En su mente, el testimonio cristiano, aunque libre de cualquier segunda intención de conversión, desvía al pueblo de sus fuentes y suscita solapadamente simpatías cristianas. Ignoran las renovaciones importantes de la teología misionera que han acompañado y seguido al Vaticano II.

La primera consecuencia es la crisis de la sociedad argelina. Viene después la oposición a Occidente, a su cultura. La hostilidad de motivación propiamente religiosa es posterior. No estamos en la situación de los primeros siglos en los que se obligaba a los cristianos a renunciar a su fe bajo pena de muerte. Estamos ante una ideología de vuelta a la identidad que amenaza con expulsar y, si es necesario, con matar a todos aquellos que reclaman el derecho a la diferencia.

Henri Teissier, arzobispo
de Argel, en Cartas de Argelia (Ed. Encuentro)