RetrocesoA&ONº 242/11-I-2000SumarioDesde la feContinuar
Habla monseñor Emmanuel Delly,
arzobispo auxiliar del Patriarcado católico caldeo de Irak:
¡Fuera el embargo!
Para que la gente pueda pensar en la democracia, antes necesita comer  
—decía el padre Joseph Habbi, Vicario patriarcal caldeo en Irak,
muerto en accidente el pasado mes de octubre—. ¿Hay que exterminar a este
 pueblo porque un Gobierno se ha equivocado?
La política del embargo, 
impuesta por Estados Unidos a Irak, se está cobrando miles de vidas humanas 
—según Unicef, cada mes más de 4.500 niños de menos de cinco años
mueren de hambre y diarrea— y eterniza a Sadam Hussein en el cargo,
 pues el régimen controla mucho más fácilmente todas las entradas y salidas
económicas, alimenticias y humanitarias en el país. Ha sido injusto.
¿Por qué impedir a la gente moverse en libertad? No había motivo alguno.
Estos diez años han sido como una losa, de lutos, lágrimas y pobreza
,
son las palabras de monseñor Emmanuel Delly, arzobispo auxiliar del Patriarcado
católico caldeo que reúne al mayor número de cristianos en Irak.
Y que ha hecho las siguientes declaraciones a la agencia Zenit:
Se ha vuelto a abrir el aeropuerto internacional, en contra de los términos del embargo impuesto por la ONU. ¿Puede considerarse un motivo de esperanza?

Ciertamente, pero queremos que se levante totalmente el embargo. Porque sus efectos son y serán devastadores todavía durante años. La gente, los iraquíes, dejan el país en busca de esperanza, y esto no me parece justo. No hay trabajo, no hay dinero... Creen que irse es mejor que estar aquí. Pero esto no es verdad. No creo que vivir fuera del propio país sea mejor. Como inmigrante seré siempre considerado un extranjero.

¿Existe otra alternativa?

Aquí somos todos pobres, pero al menos nos damos una mano; y luego está claro que todos los problemas vienen de las sanciones de la ONU.

¿Cuál es su llamamiento al mundo?

Lo he dicho. Pero aunque aparezca escrito nadie lo escuchará. Fuera el embargo. Los occidentales, los europeos están haciendo mucho en este sentido, pero están bajo la presión del Gobierno estadounidense presionado por los judíos. El pueblo norteamericano tiene un corazón bueno, pero la propaganda de la Casa Blanca juega en contra.

¿Sigue bombardeando su país Estados Unidos?

Yo no lo puedo saber. Pero siempre y en cualquier momento pueden hacerlo. Es la polis del mundo. Depende de vosotros. La política y sus intereses, como bien sabemos, no tienen amigos.

¿Qué es lo que más le ha impresionado en estos últimos diez años?

Descubrir que Irak está enfermo, que ha sido envenenado. Nunca como en estos últimos años me he dado cuenta de que hay nuevas enfermedades. El cáncer traído por los misiles que nos han caído encima. El aire envenenado. Antes no se escuchaban tantas noticias de muertes por cáncer y de niños que nacen con malformaciones. Especialmente en el sur de Irak, donde, como me han dicho, han sido usados proyectiles con uranio empobrecido.

¿Cuál es su esperanza?

El camino es la caridad cristiana. El amor al otro y el perdón, como nuestro Señor en la cruz. Está haciendo mucho por nosotros el Santo Padre. Sus oraciones por la paz y la concordia, y su profundo interés por este pueblo son cosas que nos están dando gran consuelo y ayuda.

¿Cómo se celebra la Navidad en Irak?

Sencilla. ¿Cómo podría ser de otra manera si un empleado estatal, o cualquiera que tenga la fortuna de tener un trabajo, gana al mes el equivalente a seis dólares?