RetrocesoA&ONº 243/18-I-2001SumarioCriteriosContinuar
Milenio de la unidad
Todos sabemos que el ecumenismo nace como respuesta a la voluntad de Dios. Dios quiere ser conocido a través de Jesucristo y de su Iglesia, una y única continuadora de su mediación. Sin embargo, la realidad concreta de nuestra historia eclesial es, lamentablemente, otra. Los cristianos no hemos sido tan fieles al Evangelio y hemos distorsionado la comunidad de la Iglesia por nuestra falta de comunión y de amor. Es verdad que en nuestra historia también se registra el movimiento por la unidad, el ecumenismo, el diálogo entre todos los cristianos que desean vivir en un clima de familia, resolviendo sus problemas de casa en verdadera fraternidad.

Este año recién estrenado, con el que se inicia un nuevo milenio, ha de ser una profesión de fe en el único Señor, Camino, Verdad y Vida, y también el punto de referencia en esa búsqueda de la unidad que todos ansiamos. Después de haber celebrado con júbilo el envío de Jesucristo al mundo hace dos mil años, ahora, fortalecidos en la fe, nos corresponde a todos los cristianos ser mensajeros de la unidad en este nuevo milenio, que esperamos ponga fin a la desunión heredada, o a la falta de comunión y de amor con que hemos vivido.

Hoy la Iglesia, mirando a Jesucristo que es la Verdad, toma una mayor conciencia de la separación entre los cristianos y reconoce que los discípulos de Cristo no pueden continuar así por más tiempo. La oración por la unidad de los cristianos nos mantiene unidos en espíritu y nos invita a dialogar, sin miedo a la verdad.

El camino para alcanzar la unidad es Jesucristo y sólo desde Él conocemos los designios de Dios. Su misión consiste en dar la vida y darla totalmente, en plenitud. Esa vida divina hoy nos llega, no por nuestros méritos, sino por su gracia, a través de su Iglesia, a la que confió todos los medios de salvación. La salvación ofrecida por Cristo abarca a todo hombre y abraza a todos los hombres. Cristo, Camino, Verdad y Vida para todos, nos ayude a ser fieles a su mensaje y a trabajar por la unidad de su Iglesia.

Los obispos de la Comisión episcopal de relaciones
interconfesionales