RetrocesoA&ONº 243/18-I-2001SumarioEspañaContinuar
50.000 vascos, con sus obispos, rezan en Vitoria para que ETA deje de matar
Oración por la paz
Unas 50.000 personas, además de representantes de todos los partidos políticos —PNV, PP, PSE-EE, IU y UA—,
se unieron el pasado día 13, sábado, para rezar juntos por la paz y la vida en el País Vasco.
Esta oración, convocada por los tres obispos vascos, monseñores Ricardo Blázquez, de Bilbao,
Juan María Uriarte, de San Sebastián, y monseñor Miguel Asurmendi, de Vitoria,
junto con el arzobispo de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, comenzó con una marcha que
partió de la basílica de San Prudencio, a las afueras de Vitoria, hasta la explanada de Mendizabala,
donde todos oraron por el fin del terrorismo y el cese de tanto sufrimiento: Nuestro encuentro oracional de hoy
es meta de llegada y punto de partida de un doble y único compromiso sostenido:
orar y trabajar por una paz que reclama nuestro empeño y desborda nuestras fuerzas.
Volvemos a nuestros hogares más firmemente decididos a ser orantes humildes, y artesanos incansables de la paz,
fueron las palabras y los deseos que pusieron punto final al comunicado de los obispos
del País Vasco y Navarra. Ofrecemos el texto íntegro de la Oración por la paz, que redactaron los organizadores, y,
en la página siguiente, la carta del cardenal arzobispo de Madrid al arzobispo de Pamplona y a los obispos
de San Sebastián, Bilbao y Vitoria y auxiliar de Bilbao, así como el mensaje del Papa al cardenal Rouco Varela,
arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española
Dios quiere que vivamos en paz. La paz es posible también entre nosotros. La queremos ya ahora. Una paz hecha entre todos y para todos. No queremos que nadie la impida o la retrase. Nosotros nos comprometemos a trabajar por la paz en la verdad, en la justicia y en el amor.

¡Señor, que donde haya injusticia, nosotros pongamos paz!

- Amamos la vida como don sagrado de Dios y el primer derecho del hombre, sea quien sea y esté donde esté. No queremos que nadie mate a nadie. Pedimos a ETA que deje definitivamente las armas. Nosotros nos comprometemos a defender la vida de toda persona.

¡Señor, que donde haya muerte, nosotros pongamos vida!

- Recordamos ante Dios, Padre de todos, a cuantos han muerto víctimas de la violencia, aquí entre nosotros o lejos de este pueblo. Son para nosotros seres muy queridos. Nos comprometemos a estar cerca de cuantos lloran su muerte. También de quienes viven hoy acosados por el miedo, las amenazas o la extorsión.

¡Señor, que donde haya sufrimiento, nosotros pongamos amor!

- Pedimos también a Dios por quienes, provocando muertes, terror y destrucción, están causando tanto daño. No han dejado de ser hijos de Dios y hermanos nuestros. Los queremos tener entre nosotros construyendo una sociedad mejor, liberados del sufrimiento que generan y padecen.

¡Señor, que donde haya un ser humano, nosotros pongamos fraternidad!

- Creemos en la capacidad de las personas y de los pueblos para buscar solución a sus conflictos por caminos de paz. No queremos imposiciones violentas, contrarias al libre sentir de la sociedad. Nosotros nos comprometemos a promover comportamientos y cauces democráticos en libertad.

¡Señor, que donde haya violencia, nosotros pongamos libertad!

- Respetamos la diversidad legítima de opciones para la construcción de nuestra sociedad. No queremos que nadie se arrogue el derecho de ser su único representante. No queremos que nadie excluya a nadie. Nosotros nos comprometemos a buscar una paz que sea verdadera y sea para todos.

¡Señor, que donde haya exclusión, nosotros pongamos participación!

- Creemos en la fuerza pacificadora de la verdad. Rechazamos la mentira como estrategia, y la manipulación de la verdad al servicio de los intereses políticos. Nosotros apostamos por la virtud liberadora de la verdad.

¡Señor, que donde haya mentira, nosotros pongamos verdad!

- Creemos en la necesidad del diálogo para buscar vías de entendimiento y de paz estable. Necesitamos y queremos que los representantes políticos dialoguen y busquen juntos el bien de todos. Nosotros nos comprometemos a promover un clima social de diálogo, que nazca del respeto y de la escucha mutua.

¡Señor, que donde haya enfrentamiento, nosotros pongamos diálogo!

- Reivindicamos la fuerza social del perdón para edificar nuestra convivencia. No queremos que el resentimiento y los odios nos encadenen al pasado. Nosotros nos comprometemos a promover una experiencia colectiva de mutuo perdón y de reconciliación.

¡Señor, que donde haya odio, nosotros pongamos perdón!

- Todos necesitamos el perdón de Dios. Todos necesitamos perdonar y ser perdonados. Pedimos el perdón de Dios por nuestros pecados. Pedimos perdón por no haber trabajado lo suficiente por la paz y en contra de todas las injusticias. Pedimos perdón a quienes no hemos sabido defender o ayudar desde el espíritu del Evangelio.

¡Señor, que donde haya pecado, Tú pongas perdón!

- Creemos en la paz, logro de los hombres y don de Dios. Nos comprometemos a trabajar y a orar sin descanso por la paz. El encuentro con Dios da paz y ayuda a construirla.

¡Señor, convierte nuestros corazones, danos Tú la paz!