RetrocesoA&ONº 243/18-I-2001SumarioLa fotoContinuar

Otro Mitch en Centroamérica

Todavía no habían logrado recuperarse los pueblos salvadoreño, guatemalteco, hondureño, nicaragüense, de los devastadores efectos del huracán Mitch, que en 1998 asoló y sembró la muerte en aquellos países hermanos, cuando de nuevo la tragedia se abate, inmisericorde, sobre ellos, esta vez en forma de terremoto. Setecientos muertos ya, y 2.000 heridos, pero desgraciadamente es fácilmente previsible que estas cifras se hayan duplicado cuando el lector lea estas líneas. Se trabaja incansablemente en la recuperación de personas enterradas bajo los escombros, y, sólo el Gobierno salvadoreño, ha encargado 3.000 ataúdes a Colombia. 5.000 viviendas han quedado destruídas.

Una vez más, todo el mundo, y de manera especial España, se ha movilizado en un maravilloso esfuerzo de caridad y de solidaridad. Una vez más, la Iglesia está en primera línea de socorro desde el primer instante. Cáritas Española ha respondido con enorme rapidez y eficacia, y ha puesto todos sus recursos operativos y humanos a disposición de las víctimas. Juan Pablo II, nada más conocer la noticia, lanzó su apremiante llamamiento, y expresó su cercanía espiritual y material a las poblaciones golpeadas por el seísmo en aquella región que tanto quiero. Rezó por las víctimas, y alentó a los supervivientes.

Para la ayuda de emergencia, el teléfono de información permanente de Cáritas Española es: 902 33 99 99