RetrocesoA&ONº 244/25-I-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Juan Pablo II nombra cardenal a monseñor Francisco Álvarez
El arzobispo de Toledo, cardenal
B.R.M

El arzobispo de Toledo y Primado de España, el asturiano monseñor Francisco Álvarez Martínez, ha sido nombrado el pasado domingo cardenal, junto a otros 36, por Juan Pablo II. Durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa anunció la celebración de un Consistorio el próximo 21 de febrero para la creación de 37 nuevos cardenales.

Nacido el 14 de julio de 1925, en la Parroquia de Santa Eulalia de Ferroñes, en Llanera (Oviedo), monseñor Francisco Álvarez Martínez realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Valdediós y de Oviedo. Antes de cumplir los 25 años, el 11 de junio de 1950 fue ordenado sacerdote. De 1955 a 1958 estudió Derecho Canónico y obtuvo la licenciatura en la Universidad Pontificia de Salamanca. De 1960 a 1962 cursó los estudios de Doctorado en la Universidad Pontificia de Comillas.

La ordenación episcopal la recibió en Tarazona, en abril de 1973, de manos de monseñor Luigi Dadaglio, Nuncio Apostólico de Su Santidad en España. Más adelante, rigió las diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño y la de Orihuela-Alicante.

Fue, el 23 de junio de 1995, cuando Juan Pablo II le designó para ocupar la Sede Primada de Toledo. Desde entonces ha desarrollado una intensa actividad pastoral que lo ha llevado a recorrer toda la archidiócesis. Tomó posesión como arzobispo de Toledo en septiembre de 1995, y los tres meses siguientes los dedicó la visitar todos los arciprestazgos y recibir personalmente a todos los sacerdotes. Recibió de Juan Pablo II el palio arzobispal el 29 de junio de 1996 en una celebración presidida por el Papa en la basílica de San Pedro. Días antes fue nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cuenca, responsabilidad que asumió hasta la toma de posesión de monseñor Ramón del Hoyo.

La noticia ha inundado de alegría no sólo en todo la archidiócesis de Toledo, sino también en el pueblo asturiano de donde es oriundo. Monseñor Álvarez se convierte en el sexto cardenal asturiano en la historia de la Iglesia, y el cuarto cardenal de Toledo asturiano. Al conocerse la noticia, el titular de la archidiócesis ovetense, monseñor Gabino Díaz Merchán, manifestó cómo este nombramiento honra a su persona y a nuestra Iglesia local, y ha llenado de alegría a todos los asturianos.

Con motivo de la presentación del proyecto del Plan Pastoral Diocesano 1999-2000, la archidiócesis de Toledo se puso a trabajar en un centro diocesano para enfermos de sida, un piso diocesano para reinserción de presos y la misión diocesana ad gentes. En su acción pastoral, el arzobispo de Toledo ha insistido en el ejercicio de su ministerio en la caridad y todas sus exigencias sociales. Durante estos cinco años, Cáritas diocesana ha realizado diversos estudios sociológicos sobre las condiciones de vida, o la inmigración.

Debido a su preocupación por las vocaciones y el Seminario, fomentó la puesta en marcha del Plan de Animación Vocacional. En la actualidad, la archidiócesis de Toledo es la primera diócesis española en lo que se refiere a número de seminaristas mayores por habitantes, con un seminarista por cada 3.373 habitantes. Actualmente un grupo de sacerdotes diocesanos presta un servicio pastoral en Perú, dentro de la misión diocesana en Lurín.

A través del Proyecto diocesano de Pastoral juvenil, monseñor Álvarez ha alentado a los jóvenes a ser semillas de la nueva cultura de la vida y constructores de la civilización del amor.

En enero de 1998 acompañó al Santo Padre, junto a otros obispos españoles, en su visita pastoral a Cuba. El 13 de agosto de ese año recibió la Medalla de Asturias, otorgada por el Consejo de Gobierno del Principado de Asturias. En octubre de 1999 participó en la II Asamblea del Sínodo de Obispos de Europa. Otras preocupaciones constantes suyas han sido la cultura o el patrimonio, fomentando los trabajos de restauración. De entre las muchas celebraciones que ha presidido en España, Italia o Tierra Santa durante el Año Jubilar, cabe destacar la celebrada en rito hispano-mozárabe en el altar de la Cátedra, de la basílica de San Pedro delVaticano.