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La archidiócesis asturiana está celebrando un Año Marianodiocesano (8XII-2000 al 8122001) con motivo de cumplirse el primer centenario de la basílica del santuario de Nuestra Señora de Covadonga. Viene a ser una prolongación de las gracias del Gran Jubileo de 2000.
El arzobispo de Oviedo, monseñor Gabino Díaz Merchán, y su auxiliar, monseñor Atilano Rodríguez Martínez, han escrito una sugerente Carta pastoral: La Santina, en la nueva evangelización de Asturias. Firmada el 8 de septiembre de 2000, expone las razones del Año Mariano y los objetivos que se pretenden: - Dar gracias a Dios por el regalo de su Madre y del santuario en Asturias. - Recordar la historia de esta devoción en nuestra Iglesia particular. - Ahondar en el significado de la devoción mariana en la Iglesia. - Recibir un nuevo impulso en el camino de la nueva evangelización en Asturias. |
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Una comisión diocesana que preside don Juan Antonio Menéndez, Vicario episcopal de la zona oriental, ha preparado cuidadosamente todos los aspectos organizativos. No se busca el folklore, sino la renovación espiritual de los católicos asturianos a responder al compromiso de la nueva evangelización. El acto de apertura del Año Mariano tuvo lugar el pasado ocho de diciembre de 2000 en una emotiva celebración mariana. Bajo la presidencia de los obispos de la Iglesia asturiana se celebró la Eucaristía en la basílica de Covadonga, y se fue en peregrinación con la imagen de la Santina hasta la Santa Cueva, en la que se invocó a María como Madre y Maestra de la vida de fe y de esperanza. ¡Llévanos a Jesús, para que el pueblo asturiano encuentre en Cristo la fuerza y la inspiración que necesita al comenzar el nuevo milenio! El señor arzobispo consagró a Jesús, por mediación de su Madre Santísima, nuestras personas, nuestras familias, las parroquias y toda la sociedad de Asturias, poniéndonos en tus manos.
El Año Mariano se inscribe dentro del Plan Pastoral diocesano: Con signos de esperanza y solidaridad 1997-2001, que pretende intensificar la presencia pública de los católicos en la sociedad, la formación integral de todos los servidores del Evangelio, y la comunión diocesana, como ejercicio de corresponsabilidad y participación. Dando vida a estos objetivos se quiere profundizar en la conversión a una fe adulta, que inspire la vida y el compromiso de los católicos asturianos. DEJARSE VISITAR
Una de las expresiones más populares del Año Mariano será la visita de la Santina a los 14 arciprestazgos de la archidiócesis. Se quiere renovar el sentido de la fe y la alegría de la pertenencia eclesial, junto al compromiso, con los desfavorecidos. La escena de la visitación de María a su prima Isabel, donde es proclamada dichosa por su fe, y el canto de Magnificat son el marco espiritual y apostólico que está en la base de la peregrinación de la imagen de la Santina por los pueblos de Asturias. La diócesis asturiana, en cada una de sus comunidades parroquiales, en los movimientos apostólicos y en los distintos sectores quiere dejarse visitar por la Madre del Señor, para renovar su piedad mariana, y revisar hasta qué punto ha acogido el testamento de Jesús: Ahí tienes a tu Madre, y desde entonces el discípulo la recibió como suya. María ha sido entregada junto a la cruz como Madre espiritual de los discípulos de su Hijo. Con motivo del Año Mariano diocesano, la Penitenciaría Apostólica ha concedido a la archidiócesis ovetense poder lucrarse de la indulgencia plenaria en los distintos momentos de celebración previstos en el programa de actos: la visita de la imagen a los arciprestazgos, la celebración de la novena de la Santina, la peregrinación en grupo a Covadonga, las principales fiestas de María en los santuarios asturianos, entre otros momentos. El Año Mariano continuará las acciones solidarias del Año Jubilar de 2000: una casa para enfermos mentales, mayor atención a los inmigrantes, desarrollo de proyectos evangelizadores en Benin y en Ecuador, donde se encuentran sendas misiones diocesanas, y otro más en Cochamba. También se desea intensificar el contacto con los emigrantes asturianos. La diócesis ovetense recuerda con emoción las palabras de Juan Pablo II en su visita a Asturias (agosto de 1989). Si queréis construir una Asturias más unida y solidaria, no podéis prescindir de esa nueva vida, fuente de espiritual energía, que hace más de doce siglos brotó en estas montañas a impulsos de la cruz de Cristo y de la presencia materna de María. José Antonio González Montoto |