RetrocesoA&ONº 244/25-I-2001SumarioDesde la feContinuar
Partido Popular Europeo: Apaño de última hora sobre las parejas de hecho
Ambigüedad sobre la familia
Las dos almas de los europopulares (demócrata-cristianos y liberal-conservadores) han evitado un enfrentamiento
directo en el Congreso del Partido Popular Europeo (PPE), celebrado del 11 al 13 de enero pasado en Berlín,
sobre el fundamento de nuestra sociedad. Estalló una inesperada polémica, precisamente sobre la realidad que había sido
desde siempre uno de sus pilares fundamentales: la familia
J.C. Roma

El debate, medio escondido o arrinconado en los medios de información españoles, ha acaparado, sin embargo, gran interés en otros países europeos. La cumbre concluyó con un documento solemne, aprobado por la asamblea, el 13 de enero, en el que, con el título Una unión de valores, los 42 partidos que se reconocen en la familia popular asumen una posición común frente a desafíos continentales. Uno de los párrafos más disputados ha sido precisamente el 102, en el que se afronta la cuestión de la familia. La primera propuesta abría la posibilidad de equiparar las parejas de hecho al matrimonio. Esa versión sometida a los delegados decía: La familia, en la que el hombre y la mujer asumen la responsabilidad de sus hijos, constituye el fundamento de nuestra sociedad. Pero reconocemos la existencia de nuevos modelos familiares y de sus exigencias.

Los populares italianos, divididos en todo —de hecho, el PPE tiene miembros que forman parte de la mayoría de centro-izquierda y otros que militan en las filas del centro-derecha—, al leer el documento encontraron una unidad inesperada. Definir las parejas de hecho como nuevos modelos familiares —explicó el Secretario del Partido Popular Italiano, Pierluigi Castagnetti— significa, en la práctica, reconocer de manera oficial que la familia, basada en el matrimonio, deja de ser el fundamento de la sociedad. De este modo, se echa por la ventana uno de los principios fundacionales del Partido Popular. Una enmienda de compromiso presentada por la alemana Doris Pack, Presidenta de Mujeres del PPE, propuso sustituir nuevos modelos de familia por otras formas de convivencia, de manera que se salvaguarden las exigencias de las uniones de hecho, pero sin equiparar sus derechos a los de la familia normal. La propuesta encontró el consenso suficiente para no aguar la fiesta y ser aprobada el 13 de enero. Sin embargo, los delegados italianos, después de su votación, cargaron las tintas de sus críticas al texto, poniendo de manifiesto que, no sólo estaba mal redactado, sino que seguía siendo ambiguo. Aquí falta el concepto de matrimonio, explicó Castagnetti. Su opositor en el Parlamento italiano, Mario Mauro, de Forza Italia, en esta ocasión, sin embargo, le dio razón: ¡Atención! Hemos dado un paso muy peligroso. Si la familia no está fundada sobre el contrato jurídico del matrimonio, cae un pilar fundamental de la sociedad.

Alguno argumentó que, si no estaban de acuerdo con el texto, ¿por qué no presentaron estas observaciones antes? Para la lógica política italiana la respuesta es sencilla. La describió con claridad el diario italiano Avvenire el pasado 14 de enero. En la confrontación entre las diferentes almas del PPE el componente más tradicional, el demócrata-cristiano, y en particular el católico, sabe que está en minoría con respecto a la corriente liberal-conservadora y protestante —aclaraba el periódico de los católicos italianos—. Por este motivo, decidió no afrontar el choque frontal y se limitó a arrancar una fórmula de compromiso. Las protestas se extendieron por varios países de Europa y encontraron eco en algunos pesos pesados de la política. El inoxidable Gulio Andreotti, por ejemplo, consideró que el documento de Berlín en materia de familia es absolutamente negativo.

El Presidente del Grupo popular, el belga Wilfred Martens, al ver la polémica que se había suscitado, el 16 de enero echó agua al fuego con un comunicado de prensa en el que decía El PPE no reconoce los nuevos modelos de familia. Martens revelaba, sin embargo, que en el Congreso de Berlín se dio algún intento de redefinir nuestra posición sobre la familia tradicional como base de nuestra sociedad; este intento fue rechazado por gran mayoría, de modo que el PPE no reconoce los nuevos modelos de familia. Añadía: Naturalmente, nos damos cuenta de los profundos cambios en las decisiones de los modos de vida y de las dificultades de la vida moderna que afectan a la familia y que pueden experimentarse en Europa a causa de un índice de divorcios cercano al de Estados Unidos.

En Berlín, durante el Congreso, intervino sobre esta cuestión el secretario del Grupo, el español Alejandro Agag Longo, quien, hablando al margen de las sesiones de trabajo con los periodistas, confesaba que la definición de familia es un argumento que necesitaba una profundización ulterior, y anunciaba a este respecto la creación de una comisión ad hoc. Si bien los redactores no han sido felices en el tema de la familia, es de reconocer que el documento final del Congreso ha acuñado formulaciones coherentes con la doctrina social cristiana, pero en otros asuntos: confirma el no al aborto; cierra la puerta al uso de embriones para la clonación u otro tipo de manipulaciones genéticas; y rechaza todo tipo de eutanasia.

En una resolución, el PPE se comprometió a presionar para que la ley sobre la eutanasia, ratificada por el Parlamento holandés, fuese rechazada por el Senado. El Congreso rechazó también la enmienda de los delegados escandinavos que querían quitar la frase desde la concepción hasta la muerte cuando se hablaba de defensa de la vida.