|
|
|
Llegó por fin el 2001, ya estamos en el tercer milenio. Vivo y pienso en el trozo minoritario acomodado del primer mundo. Soy una madre en ejercicio, sin agobios. ¿Cuántas como yo?
En otra inmensa parte del mundo bastante más de las tres cuartas partes hay mujeres que siguen dando a luz donde pueden, cuando no abortan por imposición o por voluntad propia; que han de alimentar a sus hijos, buscar el sustento, trabajar dentro y fuera de sus viviendas o infraviviendas. Y, aquí, las nuevas ejecutivas no buscan hijos, ni familia: quieren realizarse sólo profesionalmente; tener y tocar poder; codearse y superar a compañeros, viajes, lujos, dinero Ya no hay familias, ni hijos, ni maridos, quizá ni padres, arrumbados tal vez en alguna residencia; no hay tiempo para formar una familia porque su profesión no se lo permite, o mejor su empresa no se lo permite. Un año más hemos visto pasar la Navidad, hemos celebrado el aniversario del nacimiento del Niño Dios, del Salvador; y así cada año desde hace 2.000, gracias a María que dijo: He aquí la esclava del Señor y dio a luz un Hijo, en una infravivienda, y trabajó y amó; sobre todo, amó. Ana Álvarez de Lara |