RetrocesoA&ONº 245/1-II-2001SumarioEn portadaContinuar
Los cardenales sorpresa
Juan Pablo II sigue dando sorpresas, y la del domingo pasado fue realmente histórica. Por primera vez,
un Pontífice ha anunciado la celebración de un Consistorio de creación de cardenales con prórroga.
Tras el nombramiento de 37 cardenales, el 21 de enero pasado, el Papa no sólo reveló el nombre
de los dos purpurados que mantenía in pectore (literalmente, en su corazón) desde hace dos años,
sino que además designó a otros cinco
Jesús Colina.Roma

Juan PabloII ha batido todos los records del Colegio cardenalicio, ampliando su número a 185, de los que 135 son cardenales electores (con menos de ochenta años). Durante dos años, no ha habido vaticanista que no haya publicado cavilaciones sobre el posible nombre de los dos cardenales que Juan Pablo II no había querido revelar en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nadie ha acertado. Se trata de dos símbolos del renacimiento de la Iglesia católica en Europa del Este, tras la persecución soviética.

El primero es un amigo de juventud del Papa, Marian Jaworski, arzobispo de Lvov de los Latinos (Ucrania), de 74 años. Cada vez que viene a Roma, el mismo Pontífice le ofrece hospedaje en el piso superior a su apartamento. Teólogo brillante y pastor de almas, ha sabido abrir espacio a los católicos de rito latino de Ucrania, en buena parte de origen polaco, en la nueva sociedad postcomunista. El otro cardenal designado destapado por el Papa es el arzobispo de Riga, Janis Pujats. Letonia sufrió primero la dura persecución que azotó los Países Bálticos tras su anexión a la Unión Soviética, y ahora el tremendo impacto del materialismo capitalista. Pujats ha dado siempre primacía al espíritu en primera persona, convirtiéndose en un símbolo para los pocos católicos letonios (unos cuatrocientos mil), quienes viven en un país de algo más de dos millones y medio de habitantes, en buena parte luteranos.

Junto a estos dos cardenales in pectore, el Papa ha querido rendir tributo de fidelidad a los cristianos del Este elevando a la dignidad cardenalicia a otro hijo de esa Iglesia, el arzobispo Lubomyr Husar. En su persona —dijo el Santo Padre al hacer público su nombre—, al igual que en la de los prelados antes mencionados, trato de honrar las respectivas Iglesias que, especialmente en el curso del siglo XX, han sido duramente probadas y han ofrecido al mundo el ejemplo de tantos cristianos y cristianas que han sabido testimoniar su fe entre sufrimientos de todo tipo, culminados frecuentemente con el sacrificio de la vida. El próximo mes de junio Juan Pablo II pisará tierras ucranianas. Los dos arzobispos de Lvov (el latino y el greco-católico) acogerán al Pontífice, quien desde aquellas tierras tocará a las puertas de la Ortodoxia rusa.

El Papa continuó revelando la lista de nuevos cardenales mencionando el nombre de dos prelados del sur del planeta. Uno de ellos es el arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, y Presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Julio Terrazas Sandoval, de 64 años. De este modo, se llena el vacío de cardenales que tenía ese país y aumenta a once el número de cardenales de Iberoamérica que serán creados en el próximo Consistorio. Junto a él, recibirá la birreta cardenalicia un símbolo de los derechos humanos en Sudáfrica, Wilfrid Fox Napier, arzobispo de la diócesis de Durban, franciscano, quien como Presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, en los primeros años de la década de los noventa, dio una contribución decisiva a la revolución pacífica de Nelson Mandela.

La gran sorpresa, sin embargo, del anuncio del domingo pasado del Pontífice ha sido el nombramiento de dos obispos alemanes. El primero y más famoso es monseñor Karl Lehmann (64 años), obispo de Maguncia y Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, quien en obediencia a las disposiciones del Papa ha excluido desde el pasado 1 de enero a los consultorios católicos del sistema público de asistencia para mujeres encinta que piensan en abortar. Ha sido una cuestión espinosa que, en los años anteriores, originó divisiones en Alemania. El Papa agradece así la obediencia mostrada por el líder del episcopado alemán.

El otro prelado teutónico proviene de Paderborn. Se trata de monseñor Johannes Joachim Degenhardt (74 años), quien siempre se ha comprometido en el anuncio y aplicación del magisterio enseñado por Juan Pablo II.