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En este mes de enero, que ha visto la conclusión del Gran Jubileo, habéis trabajado sobre el tema del diálogo entre las diversas culturas, que he propuesto en el mensaje del primero de enero para la Jornada Mundial de la Paz. Es importante que los niños y jóvenes, especialmente los cristianos, crezcan con una mentalidad abierta al encuentro con cada persona, aprendiendo a reconocer en cada uno un hermano. Y así se llega a ser apóstoles de la paz. Os digo a vosotros y a todos los jóvenes que la Iglesia cuenta con vosotros, para que la Humanidad no conozca más las aberraciones del odio racial, étnico y religioso. Con este propósito, varios países católicos del mundo, entre los que se encuentra Italia, han celebrado el 27 de enero el Día de laMemoria, solemnidad instituida, justamente, para que no se olviden los horrores de la Shoah del pueblo judío, y de cualquier otra aberración humana, que nace del rechazo al diálogo entre culturas y religiones diferentes. Las palomas que vuestros representantes harán volar desde esta ventana, son un augurio de solidaridad y de paz para el nuevo año que acaba de comenzar. (28-I-2001) |