RetrocesoA&ONº 246/8-II-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Manos Unidas lanza su nueva Campaña contra el Hambre en el mundo
Si quieres la paz, defiende la justicia
Con el año 2001, Manos Unidas comienza una nueva campaña dedicada a la construcción de la paz,
que desarrollará durante los próximos tres años. Con el lema Si quieres la paz, defiende la justicia, invitan a todos
a trabajar por la paz entendida como fruto de la justicia. Mañana, viernes 9 de febrero, es el día del Ayuno Voluntario;
y el domingo 13 es la jornada de la Colecta extraordinaria
B. R. M.

La paz es el tema elegido por Manos Unidas, en el que se centrarán sus campañas, no sólo para este año, sino para los próximos dos. Esta campaña trienal tiene el punto de mira puesto en Iberoamérica, África y Asia, y sus epicentros en Guatemala, Mozambique y Timor Oriental. La de este año la presentan desde la perspectiva de la paz como fruto de la justicia, puesto que las injusticias de hoy pueden provocar guerras futuras. Como decía Pablo VI, la justicia es el nuevo nombre de la paz.

Las guerras abiertas, conocidas como enfrentamientos de alta intensidad, causan más de mil muertos al año. En estrecha relación con ellas, hay otras formas de violencia —generadas por distintas injusticias—, que incluso causan más muertes: la pobreza, esa violencia silenciosa que es el hambre, la enfermedad o distintas formas de exclusión. Como comenta el experto José Tuvilla, hay un vínculo entre pobreza y conflicto, pero es la injusticia una de las causas principales de los conflictos. Un ejemplo lo muestra el Progama de Naciones Unidas para el Desarrollo, que denuncia en su informe cómo el muro entre ricos y empobrecidos (países, grupos sociales y humanos) ha crecido en el último cuarto de siglo de forma espectacular.

Otra forma de injusticia a erradicar es la institucionalizada, en cuyo mantenimiento —afirma el Director del programa de televisión Pueblo de Dios y Director Técnico del Servicio de Comunicación Julián del Olmo— todos, especialmente aquellos a quienes más nos beneficia esta situación, tenemos algún grado de responsabilidad, cuando no de culpabilidad. El mismo José Tuvilla comenta cómo las estructuras sociales, económicas y políticas que mantienen el dominio de un grupo sobre otro, negándole los derechos ecónomicos, sociales y políticos más básicos, ejercen "violencia estructural". Esta situación crea un terreno fértil para la violencia y la violación de los derechos.

Y es que el conflicto estalla en violencia cuando una sociedad carece de mecanismos de regulación adecuados, o éstos no funcionan o están desvirtuados. Muchas sociedades carecen de mecanismos adecuados para articular, de forma justa y segura, los diferentes intereses y deseos de las personas y los grupos humanos.

Una concepción positiva de la paz aboga por la construcción de la justicia en las relaciones sociales, políticas y económicas, el reconocimiento teórico y práctico de la igualdad de los pueblos y las culturas. Junto a ésta, existe una definición negativa de la paz, que consistiría en la ausencia de guerras, de violencia expresa. Pero, como advierte la UNESCO, la paz no puede consistir tan sólo en la ausencia de un conflicto armado, sino que supone principalmente un proceso de progreso, de justicia y de respeto mutuo entre pueblos, concebido para afirmar la construcción de una sociedad internacional en la que todos los pueblos puedan hallar su verdadero lugar y disfrutar de su parte de recursos intelectuales y materiales del mundo.

El mismo Concilio Vaticano II, en su constitución Gaudium et spes, nos recuerda que la paz no es una mera ausencia de guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas contrarias, ni nace de un dominio despótico, sino que con razón y propiedad se define como la obra de la justicia. Y concluye afirmando que no es posible la paz si no se garantiza el bien de las personas. Para construir la paz son absolutamente imprescindibles la firme voluntad de respetar a otros hombres y pueblos y su dignidad, y un solícito ejercicio de la fraternidad.

Desde 1960, uno de los objetivos prioritarios de Manos Unidas ha sido la sensibilización de la sociedad española para poder así generar una cultura de la solidaridad. Con la campaña de este año, La paz se llama justicia, Manos Unidas quiere profundizar en las condiciones de justicia que hacen posible la paz, en la erradicación de las situaciones de violencia estructural que son un obstáculo en la construcción de la paz. Para sensibilizar a la población española, esta ONG católica, seglar, sin ánimo de lucro y de carácter benéfico, ha elaborado una serie de materiales educativos para Primaria y Secundaria, material de campaña, y actividades de sensibilización con los que se pondrá a trabajar en conjunto con las distintas delegaciones. Hace unos días, por ejemplo, se realizó en Madrid una charla-coloquio con tres representantes del países del sur, que apoyaron la campaña con su testimonio.

Otra de sus líneas prioritarias es el apoyo a proyectos de desarrollo en los países del sur. En permanente relación, seguimiento y vigilancia a sus proyectos, éstos atienden a cinco prioridades: educación, agricultura, sanidad, promoción social y de la mujer. Con cauces como Operación Enlace, Manos Unidas ofrece una forma concreta de colaborar con sus proyectos, al poner en contacto a un grupo de nuestro país —centros de enseñanza, colegios, parroquias, Ayuntamientos, etc…— con un proyecto concreto en algún país del sur.