RetrocesoA&ONº 246/8-II-2001SumarioEn portadaContinuar
Los empresarios buscan respuestas en un convento benedictino
Me di cuenta de que mi vida estaba construida en la ambición, casi como un círculo vicioso. Después de un encargo, otro más prestigioso, con una retribución más importante, y así, sin fin. Me planteé si, verdaderamente, esta forma de vivir valía la pena: un trabajo que me absorbía todas mis energías. Esta misma pregunta se la hacen muchos de aquellos que hoy vienen a pedirme ayuda.

Son las palabras del padre Dermot Trudget, monje benedictino y ex empresario que dirige, en la abadía de Douai, al suroeste de Londres, Retiros espirituales para altos ejecutivos de los negocios. El trabajo en la sociedad inglesa de hoy es importantísimo —continúa el padre Dermot—. Los empresarios vienen, en muchos casos, con crisis de identidad. Unos porque la compañía rival ha hundido la comercialización de su producto, otros porque están en la cima de su carrera y no tienen nada a lo que aspirar, o porque el stress del trabajo ha destruido su matrimonio y alejado a sus hijos, dejándolos solos. A veces, basta un fin de semana para ayudarles a ver, más claramente, su vida y enseñarles a dar importancia a las cosas que cuentan de verdad.

El mero éxito empresarial y la filosofía del máximo beneficio no parece satisfacer a estos hombres y mujeres de negocios, que buscan en el convento benedictino respuestas a sus preguntas. Entre los que han frecuentado los Retiros del padre Dermot, están John Harben, director de la empresa Smythe Dorward Lambert, y el Presidente de Correos, sir Michael Heron. No se trabaja tanto por ganar dinero o por un deber moral, sino porque da una satisfacción —dice el padre Dermot—. Queda, sin embargo, el problema de enfrentarse al fracaso, una experiencia negada en nuestra sociedad, pero que siempre puede ocurrir. Es en los momentos de crisis cuando nos encontramos con nosotros mismos; también se trata de una experiencia dolorosa, difícil de vivir. En la perspectiva benedictina, el sufrimiento del trabajo es un medio de redención que te acerca a Dios. Enseñanzas en las que más de uno encuentra esa paz tan difícil de encontrar hoy día.

Estos Retiros espirituales para empresarios, en la abadía de Douai, comienzan los viernes por la tarde y terminan el domingo por la noche. Los participantes comparten la vida de los monjes, los momentos de oración y la mesa.

(De Avvenire)