RetrocesoA&ONº 246/8-II-2001SumarioLa vidaContinuar
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Mientras uno va leyendo, de un tirón, Los clamores del silencio, la última novela de Mercedes Salisachs, que acaba de editar Plaza y Janés, reconoce la hondura con la que esta prestigiosa novelista aborda la vida, los sentimientos, las heridas y los gozos, de su protagonista, una mujer que ya no tiene nada que perder en la vida, y que, desde su más dolorosa sinceridad, va alternando mudos soliloquios con los dos hombres a los que ha amado durante su existencia. Ciertamente no es nuevo, en la literatura contemporánea española, el recurso —literariamente nada fácil, desde luego— al soliloquio. Miguel Delibes, sin ir más lejos, lo utilizó magistralmente en dos de sus novelas que acaba de editar conjuntamente Destino, bajo el título Dos mujeres: Cinco horas con Mario, y Señora de rojo sobre fondo gris. Mercedes Salisachs consigue en este libro algo así como la sublimación del soliloquio, de una mujer enfrentada a su radical soledad, descrita en un fascinante ejercicio de prosa lírica, que marca un hito difícilmente superable. Y logra contagiar al embebido lector el dolor de no haber sabido ser felices. Si Mercedes Salisachs no fuera una novelista consagrada y una de las plumas más prestigiosas de la actual narrativa española, bastaría para que lo fuera este libro, cuya primera línea dice: Todos somos lo que nadie sabe que somos.
Primero escribió Palabras para el silencio; luego, Palabras para la vida; después, Palabras para momentos difíciles, y ahora publica, en Ediciones STJ, Palabras para la alegría. Salvo este último, que acaba de aparecer, todos sus libros anteriores llevan ya varias ediciones, en castellano y en catalán. El secreto está, sin duda, en que el autor, José María Arinbau, es un gran comunicador. Desde hace 40 años tiene un programa de gran audiencia en Radio Barcelona, y basta echar un vistazo al índice de estas 215 páginas sobre la alegría, para pronosticar, sin miedo a equivocarse, que van a ser más leídas y escuchadas todavía, que las de anteriores libros. Convencido Arimbau, con Guardini, de que la alegría es posible, recuerda que también es necesaria, que es un derecho, que no hace falta nacer perfecto para estar alegre, que todos los santos de verdad vivieron su fe con alegría... Y va recorriendo los pensamientos que sobre la alegría han tenido, escrito y dicho, los más felices e influyentes personajes de la Historia. Son muy de agradecer estas páginas, cargadas de esperanza. De esa esperanza que es testimonio del gozo del Resucitado.