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Mientras uno va leyendo, de un tirón, Los clamores del silencio, la última novela de Mercedes Salisachs, que acaba de editar Plaza y Janés, reconoce la hondura con la que esta prestigiosa novelista aborda la vida, los sentimientos, las heridas y los gozos, de su protagonista, una mujer que ya no tiene nada que perder en la vida, y que, desde su más dolorosa sinceridad, va alternando mudos soliloquios con los dos hombres a los que ha amado durante su existencia. Ciertamente no es nuevo, en la literatura contemporánea española, el recurso literariamente nada fácil, desde luego al soliloquio. Miguel Delibes, sin ir más lejos, lo utilizó magistralmente en dos de sus novelas que acaba de editar conjuntamente Destino, bajo el título Dos mujeres: Cinco horas con Mario, y Señora de rojo sobre fondo gris. Mercedes Salisachs consigue en este libro algo así como la sublimación del soliloquio, de una mujer enfrentada a su radical soledad, descrita en un fascinante ejercicio de prosa lírica, que marca un hito difícilmente superable. Y logra contagiar al embebido lector el dolor de no haber sabido ser felices. Si Mercedes Salisachs no fuera una novelista consagrada y una de las plumas más prestigiosas de la actual narrativa española, bastaría para que lo fuera este libro, cuya primera línea dice: Todos somos lo que nadie sabe que somos.
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