RetrocesoA&ONº 247/15-II-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Un Propagandista, a los altares
Luis Campos Górriz residía en Madrid. Al saber que su padre estaba enfermo, en Torrente,
decidió marcharse a Valencia. Allí, fue detenido el 28 de noviembre de 1936. Fue interrogado y,
al ser reconocido como Secretario General de la Asociación Católica de Propagandistas
y Secretario del CEU, pocas horas después, murió fusilado en el cementerio de Paterna
.
Es la historia de uno de los 226 mártires valencianos de la persecución religiosa de 1936,
que serán beatificados por el Papa Juan Pablo II el próximo 11 de marzo. Ofrecemos una semblanza
de este laico comprometido con su fe y con su tiempo, realizada por don Emilio Navarro Torres,
actual Secretario General de la Asociación Católica de Propagandistas:
A la mayoría de los Propagandistas actuales es probable que no les suene el nombre de Luis Campos Górriz. Va a ser elevado como Beato a los altares el próximo mes de marzo. Aquel lejano mes de noviembre de 1936, cuando sufrió martirio en defensa de su fe, tenía 31 años. El cercenado archivo de la Asociación Católica de Propagandistas refleja los esfuerzos e ilusión de los Propagandistas en los años 50 y principios de los 60 para llevar a buen término su causa de beatificación.

Luis Campos Górriz nació en Valencia el 30 de junio de 1905. Estudió la primera enseñanza y la media en el colegio de San José, dirigido por los padres jesuitas, en su ciudad natal. En la Universidad de Valencia comenzó sus estudios superiores, simultaneando los de la Facultad de Derecho con los de Filosofía y Letras. Se doctoró en Leyes en la Universidad Central de Madrid.

Su vida fue trasunto exacto de un lema que, a la piedad, unía el estudio intenso y la acción incesante. Luis perteneció a la Asociación Católica de los Propagandistas de Valencia desde la fundación de este centro. Y en su condición de Propagandista llevó a cabo gran parte de su labor de apostolado. Como tal, secundó todas las campañas en pro de la Iglesia valenciana, al advenimiento de la República.

Luis Campos fue universal —escribió, en noviembre de 1961, don Fernando Martín-Sánchez Juliá—. Siempre trabajó con el lema de "unión de todos los católicos". Perteneció y presidió a aquella muchachada de vanguardia que fueron los estudiantes católicos. Si el apostolado seglar, entendido al modo contemporáneo, consigue en Luis Campos un santo ejemplar e imitable, viviremos días de júbilo, no sólo los que fuimos sus amigos, que esto sería poco y mezquino, sino todos los que ahora y en los tiempos venideros quieren servir a Dios, extendiendo su reinado en el mundo donde ellos viven como apóstoles seglares.

Esos días de júbilo han llegado. Todos los Propagandistas debemos prepararnos para celebrar con profundo gozo espiritual la subida a los altares del que, probablemente, será el primer laico Propagandista en alcanzar ese estado con el que la Iglesia quiere proponerlo como ejemplo a seguir.

(De Boletín de la ACdeP)