¿Has visto que se meten contigo en "El Siglo"?, me comenta un amigo. Mi sorpresa es doble: primero, porque creía que hacía tiempo que había dejado de publicarse, y segundo, y sobre todo, porque ni se me había pasado por la cabeza que pudiera haber curiosos impertinentes, por esos andurriales, como ése Del Cañuelo, que pudieran seguir lo que yo escribo. Si no lo veo, no lo creo. ¡Hasta recogen una de mis frases como pie de foto! Total, para dejar constancia escrita, en un farragoso artículo en el que mezcla a Zapatero con los maitines y las vacas locas, de que la COPE ha sido y es una temible arma propagandística. ¡Pues qué bien, ¿no?!
Jesús jamás habría pisado el palacio de un dictador como Pinochet: así, en una muy poco afortunada alusión a Juan Pablo II, titula El País una entrevista de Juan G. Bedoya a Juan Arias, nombrado, por lo que se ve, para la ocasión, no se sabe por quién, portavoz de Jesús. Parece mentira que Juan Arias, con todas las veces que ha leído los evangelios, los haya olvidado hasta el punto de no recordar lo que los evangelios y éstos sí que son portavoz de Jesús ponen en su boca: No he venido a salvar a los justos, sino a los pecadores. Por cierto, se llamen Pinochet o Fidel Castro.
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