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| Los Premios Goya y los CEC han coincidido en dar a El Bola su máximo galardón. ¿Qué tiene esta película que ha desbancado al todopoderoso Andrés Vicente Gómez y su Comunidad? En primer lugar, es una película que abandona los manidos moldes tópicos de cierto cine español, adentrándose en un género social que está volviendo a resurgir con un estilo nuevo, poco ideológico. En segundo lugar, el tema es de triste actualidad: un niño es maltratado en su casa, y se refugia en la de un amigo cuya familia le trata con el afecto que le falta en la suya. Y Achero Mañas cuenta esta historia rompiendo prejuicios hipócritas: la familia de apariencia normal es la violenta, y la familia de aspecto marginal es la buena. Desde el punto de vista del tratamiento del tema, la película tiene lagunas significativas (por ejemplo, ¿cómo es que el adulto bueno no hace ningún acercamiento al adulto malo para tratar de sacarle de su infierno de violencia? El bien selectivo es sospechoso), pero en conjunto es un interesante testimonio de una realidad que cuestiona gravemente nuestra cultura.
Garci se ha ido con una buena porción de Premios, pero quizá no los que a él le hubiera gustado. Posiblemente Lydia Bosch merecía más el premio que Carmen Maura, ya que ha tenido que moverse en un registro nuevo para ella, mientras que Carmen Maura no ha hecho nada en La Comunidad que no le hayamos visto hacer mil veces. Por otra parte, los académicos parece que últimamente optan por mandar a Garci a Los Ángeles para dejarle aquí a dos velas. Lo de Borau tiene algo de pose. Leo es una película de minorías, extraña en su factura, atípica y bastante tortuosa, y que sin duda habla del talento de su director. Pero creo que, en este caso, Garci y Alex de la Iglesia le superaban en oficio. Interpretemos su Premio como un homenaje de los académicos a su incomprendido ex-Presidente. Juan Orellana |