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¿Qué es lo que identifica a un farmacéutico católico?
Ser coherente con la moral de la Iglesia católica. El Papa es rotundo. Ante esta cultura del hedonismo y de transigir con todo, el farmacéutico tiene que tener una actitud clara: la vida, por encima de todo. Desde el inicio hasta el final. El Papa nos ha pedido nuestra aportación. La Iglesia nos necesita, y tenemos que ser coherentes. ¿Qué puede decirnos de la píldora del día después? ¿Cómo se va a dispensar? Según ha dicho el Subdirector de la Agencia del medicamento, se va a dispensar, a partir de febrero, en las farmacias. Y, aunque luego la ministra lo desdijo, parece que sí. Y parece que será a nivel de oficina de farmacia, en general. Lo cual va a suponer un problema enorme para todos nosotros: el farmacéutico va a estar sometido a una presión grande. A nosotros ya nos metieron un gol con los anticonceptivos. Empezaron diciendo que eran anovulatorios y, al principio, tenían muchas contraindicaciones; luego fueron puliéndolos. Cada vez tenían menos efectos secundarios, y, sin embargo, ya no sólo eran anticonceptivos que impedían la ovulación, sino que también muchos actuaban como abortivos, porque impedían la anidación del óvulo fecundado. De hecho, los prospectos de la píldora del día después dicen que, en efecto, su acción es en un 50 por ciento anticonceptiva. Y, en el otro 50 por ciento, anti-implantatoria. Es decir, abortiva. |
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¿Podría decirse que el aborto químico está sustituyendo al quirúrgico?
Ésa es la gran tragedia. El demonio, ¡lo sibilino que es!; el aborto quirúrgico es un trauma para la mujer, porque es una cirugía, es un trance para ella muy duro. Ahora, en cambio, estamos cayendo en decir: Eso lo vamos a superar, y la mujer, sin necesidad de quirófano, va a poder hacer desaparecer a su niño. Ya se habla de la sustitución del aborto quirúrgico por el químico, y nos lo intentan vender diciendo que no tiene contraindicaciones, que es más fácil. El gran problema es que, hoy día, con estas píldoras parece que nadie ha matado a nadie. Éste es el gran problema y nuestra gran responsabilidad como farmacéuticos. Como técnicos del medicamento tenemos que formarnos en este tema, para poder informar a la gente. Y, lógicamente, no colaborar nunca con una cosa de este tipo. ¿Con respecto a la objeción de conciencia, puede un farmacéutico católico acogerse a este derecho para no vender píldoras con efectos abortivos? Claro que sí, porque la objeción de conciencia es un derecho reconocido por la Constitución española. El gran problema es que sería bueno que nuestro Consejo, nuestra profesión, tuviera el código deontológico que aún no tiene. Porque a la hora de la defensa de un farmacéutico que fuese denunciado por no prescribir un artículo de este tipo, que son abortivos, ese farmacéutico tendría mejor defensa si estuviese reconocido por la Corporación un código que sancionase el derecho a la objeción de conciencia. Así como los médicos y los sanitarios recogen en sus códigos deontológicos este derecho, sin embargo, los farmacéuticos no tenemos todavía un código escrito. ¿Qué intereses económicos existen detrás de la empresa farmacéutica? Se mueven cantidades ingentes de dinero. Eso sí es verdad. Hay intereses descomunales, impresionantes. Esta industria mueve cantidades de miles de millones. Inés Vélez |