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Observando los resultados de los comicios, destaca sobre todo la victoria aplastante del candidato del Likud, Ariel Sharon, elegido con más del 25 por ciento de diferencia sobre el Primer Ministro saliente, Ehud Barak. El elevado porcentaje de absentismo de las urnas (cerca del 40 por ciento) ha sido un hecho sin precedentes en la historia del país, donde votó siempre, al menos, el 80 por ciento.Preocupa, ante todo, el futuro de las relaciones con los vecinos, sobre todo con los palestinos: todos conocen la posición del Primer Ministro elegido, de su partido y de los otros partidos de la derecha. Sharon se muestra consciente de esta preocupación y trata de acercar no sólo a los países vecinos, sino también a esa clara mayoría del pueblo israelí que piensa que la misión principal y más urgente del nuevo Gobierno es llevar a cabo el proceso de paz con los palestinos, antes de que el conflicto actual degenere, con la amenaza de extenderse a países vecinos. A pesar del fracaso de Camp David, las partes en las negociaciones de paz están más cerca que nunca en las cuestiones sustanciales. |
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El voto de los israelíes no ha sido contra la política de paz del Gobierno Barak y del precedente Gobierno Rabin, sino más bien contra las insuficiencias administrativas y comunicativas de Barak. Sharon es el primero que lo sabe, y se espera que su política sea influenciada por esta comprensión, es decir, que la preferencia de los israelíes es la paz, según los principio de Oslo y de Taba. Un Gobierno que se distancie de estos principios no gozaría más del consenso popular. Sin embargo, según ha informado el asesor diplomático de Sharon, el proceso de paz no se reanudará según las bases establecidas en las negociaciones de Taba, aunque se atendrá a los acuerdos de Oslo, Wye Plantation y Sharm ElSheij.
Vale la pena mencionar que, cuando Sharon era Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno Netanyahu, prometió al Vaticano bloquear la construcción de la mezquita de Nazaret. Lo que la Iglesia espera del nuevo Gobierno es que Sharon sea fiel a sus promesas y anule la decisión del Gobierno Barak de construir la mezquita en las puertas de la basílica de la Anunciación de Nazaret, poniendo a esta última bajo el asedio de fundamentalistas islámicos. Soy favorable a que se vuelva a las bases de la Conferencia regional de Madrid de 1991, negociando la paz con los países vecinos. Siria, Líbano y Jordania están interesados en una solución sobre base regional, con apoyo internacional. Recordando el reciente discurso del Papa: La paz puede fundarse sólo sobre el respeto del Derecho internacional. Es necesario dar la prioridad a la cuestión de Jerusalén: desde hace 20 años, el Papa habla de ella como del nudo central en la búsqueda de la paz. Importantes son también las negociaciones sobre los colonos israelíes y los prófugos palestinos: Según el Derecho internacional, la colonización del territorio ocupado por la potencia ocupante es ilegal. Por otra parte, existe una situación ya consolidada: más de 250.000 colonos israelíes se han establecido en los territorios ocupados. El Gobierno israelí, considerando imposible la repatriación de todos los colonos, ha propuesto un intercambio de territorios: esta solución parece practicable. Respecto a los refugiados, la negociación propone un gran esfuerzo internacional para dar a los prófugos una casa y una indemnización. Se les quiere garantizar un nivel de vida digno, sin llegar necesariamente a regresar a Israel. Algunos se establecerían en el nuevo Estado palestino, otros en países árabes o en otras naciones. Todo esfuerzo puede resultar vano si los líderes no preparan a las poblaciones para las consecuencias de la paz. Clinton, después de Camp David, ha asignado la responsabilidad del fracaso a los palestinos, creando en ellos desconfianza en la negociación. Un mediador debe tener mayor prudencia y autodisciplina, evitando ponerse de la parte de uno. Ha faltado también en la mediación el rol de Europa: en política exterior, la Unión Europea paga la dificultad de elaborar una posición común de todos sus miembros, factor que la debilita. |