RetrocesoA&ONº 247/15-II-2001SumarioMundoContinuar
Reacciones
- Padre Michele Piccirillo, del Instituto Franciscano Bíblico: El pueblo árabe y el pueblo israelí están cansados y ya no soportan la violencia. Por eso, estamos confiados y esperamos que, al final, prevalezca el deseo de paz. Respecto a la victoria de Sharon, el franciscano es prudente, ya que el final de la guerra no depende sólo del vencedor.

- Claudio Baratto, portavoz de la Custodia de Tierra Santa: Sharon es un tipo muy particular y querrá garantizar la seguridad a toda costa. Israel tiene mucho miedo y la seguridad se ha convertido en el primer interés. Por eso, Sharon reforzará los bloqueos, los controles, frenará los contactos. Para nosotros, sacerdotes y religiosos, no existe casi ningún problema, pero para los cristianos de aquí, sobre todo palestinos —la mayoría de los cristianos de aquí—, habrá falta de libertad, sobre todo para quienes, de los territorios, van a trabajar a Israel.

- Mustafá Abu-sway, profesor de la Universidad AlQods, de Jerusalén: La elección de Sharon trae tristes recuerdos a los palestinos. Su nombre está asociado a la masacre de Qibyah (1953), cuando su grupo de militares mató a 69 hombres, mujeres y niños de una pequeña y pacífica aldea palestina y, aún más, su implicación en la matanza de Sabra y Chatila (1982), donde fueron masacradas cerca de 2.000 personas.

Durante toda su vida ha rechazado las iniciativas de paz. Los israelíes continúan eligiendo a generales o militares para altos cargos políticos. Sus elecciones significan casi una declaración de guerra contra los palestinos y los países árabes vecinos.

Likud y Labor continúan desviándose de un real sendero de paz. La cuestión consiste en que la ocupación debe terminar, y Sharon e Israel tienen que reconocer el derecho de los palestinos a la tierra. En lugar del retiro, Sharon ha prometido que continuará confiscando tierras en favor de las instalaciones ilegales de colonos hebreos. El último asalto de Sharon fue la visita a la mezquita de Al-Aqsa, en compañía de un millar de soldados dentro y fuera del lugar santo. Él es el responsable del comienzo de la nueva Intifada. Barak aprobó la visita y, después, usó una fuerza letal excesiva contra los manifestantes palestinos.