RetrocesoA&ONº 248/22-II-2001SumarioLa vidaContinuar
Libros de interés
Los lectores de Alfa y Omega han podido conocer, en primicia exclusiva, uno de los capítulos de este libro que, en Planeta Testimonio, acaba de publicar monseñor Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei: el que se refiere a la vocación del cristiano en la sociedad. Son, sin duda, estas 260 páginas, un oportuno aldabonazo a la conciencia del lector cristiano de cara a la vida ordinaria de cada día.

En estas páginas se habla, primero, de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo; después, de María Santísima Madre de Dios y Madre nuestra; y ya, a continuación, del amor a la Iglesia, de la responsabilidad en la Iglesia y del camino de encuentro con Dios: la conversión, el pecado y el perdón, la oración, la Eucaristía y la vida teologal del cristiano, el valor y el sentido de la interioridad y de la corporalidad, el don de la paternidad y de la maternidad, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, el sentido del tiempo para el cristiano, la fuerza de la caridad, la santificación del trabajo y la vocación del cristiano.

Concluye este libro espléndido y esencial con un capítulo que habla por sí solo: La esencia de la alegría.

Estas 320 páginas, que Ignacio Arellano acaba de editar, para la Universidad de Navarra, en Reichenberger.Kasel 2000, constituyen, sin lugar a dudas, una de las más importantes novedades de esta prestigiosa editorial, y también un magnífico colofón a la recién concluida celebración del año dedicado a Calderón de la Barca.

Es un diccionario en el que el lector puede encontrar todo sobre los Autos Sacramentales de don Pedro Calderón de la Barca. Ha sido concebido con una dimensión muy práctica, porque quiere ser un instrumento auxiliar indispensable para acercarse a los principales conceptos, imágenes y motivos de los Autos Sacramentales calderonianos, y también porque su completísimo índice de entradas o de voces procede del conjunto de las notas que los 25 volúmenes que reproducen los Autos completos han requerido como parte de su aparato crítico.

Se trata, pues, de una condensada y selectiva reelaboración de definiciones cuya necesidad ha sido contrastada por las propias exigencias que los textos plantearon a sus editores.