RetrocesoA&ONº 248/22-II-2001SumarioMundoContinuar

HABLA EL PAPA

Inmigrantes: Derecho a un futuro mejor

Los emigrantes son imagen elocuente del camino de todo el pueblo de Dios hacia el Padre, que quiere revelar su rostro a quien lo busca. Su situación adquiere un valor simbólico sobre el que conviene reflexionar.

Las migraciones modernas son consecuencia de fenómenos sociales vastos y complejos, que afectan en mayor o menor medida a todas las sociedades. Los desequilibrios económicos y sociales, que repercuten sobre todo en los más débiles, obligan a millones de mujeres y hombres a buscar posibilidades de supervivencia en otros lugares. Los conflictos étnicos, los desastres naturales y la opresión política obligan a poblaciones enteras a solicitar asilo en otras naciones. Por el contrario, el miedo al extranjero lleva a la sociedad del bienestar a restringir el ingreso de los emigrantes, dificultando su acogida e integración.

Pero las barreras no pueden frenar la esperanza de quien tiene derecho a un futuro mejor. De hecho, la presencia de los emigrantes ha transformado muchos países en sociedades multiétnicas y multiculturales. Esta diversidad se percibe a menudo como amenaza a la identidad cultural y religiosa de los países de acogida. Ante el riesgo de enfrentamientos étnicos, todos están invitados a una convivencia con diálogo y participación. La verdadera integración exige construir una sociedad capaz de reconocer las diferencias sin radicalizarlas, y promover una generación de ciudadanos formados en la cultura del diálogo.

(9-II-2001)