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Con el eslogan Cuenta con nosotros. Nuestras cuentas claras, la diócesis de Bilbao celebró la pasada semana el Día de información económica y pastoral. Esta jornada se celebra desde hace 13 años y en ella se informa ampliamente del estado de la economía diocesana. Los cristianos de Vizcaya, en el año 2000, han compartido con la Iglesia diocesana más de 2.485 millones de pesetas, casi 2.500. Supone un 10% más que en 1999. La respuesta ha sido espléndida ante peticiones especiales, bien para arreglos de iglesias, o bien para la atención de situaciones graves producidas especialmente en el tercer mundo. A destacar, la campaña diocesana de solidaridad con tres proyectos en África. De esos 2.485 millones de pesetas, prácticamente la mitad ha salido de la misma Iglesia para destinarse a los más necesitados. El resto se ha utilizado en el sostenimiento de la propia Iglesia y de la acción pastoral. En total han sido 1.518 millones de pesetas los que se han destinado a los sectores más necesitados (pobres, parados, drogadictos, transeúntes, indomiciliados ) y a proyectos de cooperación y desarrollo en Centroamérica, África y Asia. Es decir, casi el 40% del total de los ingresos de la Iglesia en Vizcaya. La referencia del 07% queda muy atrás. Los gastos de mantenimiento, obras e inversiones de la diócesis alcanzan los 1.535 millones de pesetas. Se está haciendo un gran esfuerzo en este campo. Los gastos de personal alcanzan los 1.000 millones de pesetas. La creciente falta de sacerdotes está exigiendo un esfuerzo especial en este ámbito. |
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El déficit del año 2000 es de 347 millones de pesetas, debido, sobre todo, a las numerosas obras que se están acometiendo en buena parte de los templos, tanto monumentales, como no monumentales. Ese déficit se ha tenido que cubrir fundamentalmente recurriendo a préstamos y créditos. Al hilo de esta jornada, responsables de la economía diocesana insisten en romper el mito de la Iglesia rica y poderosa. Nada más lejos de la realidad: En muchas parroquias y áreas señala Josu Rekakoetxea, gerente diocesano hacen falta recursos económicos y humanos para desarrollar y atender debidamente las necesidades de mantenimiento y acción pastoral.
Otro tópico que se quiere romper, porque no es cierto, es que la Iglesia se mantiene principalmente de lo que recibe del Estado. De cada 100 pesetas que utiliza la Iglesia en Vizcaya, 86 las aportan los cristianos, o se consiguen con los propios medios, deduciendo de estas cifras las que se aportan a misiones y a Cáritas diocesana. Las 14 pesetas restantes, se reciben del Estado y de la voluntad de los contribuyentes, según los resultados de la asignación tributaria y lo que complementa el propio Estado de sus presupuestos.
Ése es el coeficiente exacto de autofinanciación de esta diócesis y hace referencia a los gastos necesarios para su mantenimiento y el de la acción pastoral: es decir, para pagar a los sacerdotes y laicos que desarrollan su quehacer al servicio de la diócesis, para el mantenimiento de templos y locales, para la construcción de nuevos complejos parroquiales, para los gastos necesarios en las distintas actividades parroquiales y diocesanas, para el pago de impuestos y de intereses de créditos, etc. El Plan Económico de la diócesis de Bilbao estableció como objetivo elevar el nivel de autofinanciación para el año 2000 hasta el 84,5. Se ha quedado a punto y medio ese objetivo. SANTANDER: CRÓNICA DEL GRAN JUBILEO La diócesis de Santander acaba de publicar un folleto en el que recoge los acontecimientos del Jubileo del año 2000. Desde el día 25 de diciembre de 1999 hasta el 6 de enero de 2001, la Iglesia viva de Santander celebró el misterio de la Encarnación de Jesús desde tres dimensiones: litúrgica, cultural y social. En el plano litúrgico destacan los más de 35 mil fieles que recibieron el don de la indulgencia en la catedral. Un templo que, el mismo día que abría su Puerta Santa, estrenaba el tañido de sus ocho campanas instaladas días antes. A partir de este momento se fueron sucediendo las diferentes peregrinaciones. La alegría jubilar se tradujo también en expresiones culturales: una exposición, 2000 Anno Domini, sobre la historia del cristianismo; y el libro La Iglesia en Cantabria, en el que participaron también el Gobierno de Cantabria y su Universidad. El contenido social que acompañó a estas celebraciones no se quedó sólo en la diócesis, los proyectos de ayuda cruzaron el charco de forma generosa. |
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MELILLA: TESTIMONIO DE FE
Los testigos de la fe, señala Juan Pablo II, son un mensaje elocuente que no necesita palabras. En una ciudad española como es Melilla, este aspecto queda especialmente subrayado al encontrarse en pocos kilómetros miembros de cuatro religiones, además de increyentes. El Evangelio de Jesucristo, en este sentido, posibilita manifestar clara y explícitamente la grandeza de la fe cristiana. Innumerables ocasiones posiblilitan que la comunidad cristiana de Melilla pueda exponer con su vida y acontecimientos en qué Dios cree. Cabe destacar, recientemente, tres momentos que la Vicaría episcopal de la ciudad ha vivido con especial fuerza. Mesa interconfesional: se están dando los primeros pasos para la creación de una mesa interconfesional en la ciudad, que posibilite un lugar de encuentro entre los creyentes de las diferentes religiones. Una mesa que amortigüe cualquier conato de enfrentamiento religioso y, a su vez, potencie el respeto profundo por la identidad de cada religión. Eucaristía: la Eucaristía experimentada como el centro de la vida de la comunidad cristiana, lleva a expresar públicamente la fe en Jesucristo Eucaristía. En este sentido, la procesión del Corpus Christi fue una ocasión extraordinaria para expresarlo. La sinagoga, la mezquita y el templo hindú pudieron contemplar que se procesionaba lo más preciado del templo cristiano. Caridad: el ejercicio de la caridad lleva ineludiblemente a la atención hacia los más pobres. La comunidad cristiana de Melilla experimenta la pobreza como una realidad lacerante que se agraba por la situación fronteriza con Marruecos. A esta situación intenta dar respuesta desde su pequeñez, pero también desde sus diferentes actuaciones. La más reciente: una gala benéfica con la actuación de Pasión Vega, extraordinaria por su valía profesional y humana. Un concierto que reunió a cientos de jóvenes y mayores por una causa más que justa: de nosotros depende que nadie sea excluido. |