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Al empezar esta presentación escuchando una voz preciosa, yo recordaba aquello que decía san Agustín: Canta y camina. Empezar esta aventura de un canal diocesano cantando nos anima a todos y nos da seguridad de que ilusión, por lo menos, no nos falta. ¿Qué quiere hacer con esto la Iglesia diocesana? Sencillamente, ser fiel a su misión. En la entraña del cristianismo la comunicación es un elemento fundamental, porque el cristianismo ha nacido como una noticia; la palabra evangelio significa buena nueva, buena noticia, y desde los ángeles en el cielo, los pastores y la gente que conocieron a Cristo quedaron tan prendidos de Él, que quisieron comunicarlo, darlo a conocer, y ésa es la esencia y la misión de la Iglesia. Nosotros queremos comunicar y estar donde se comunica.
Juan Pablo II, que es un extraordinario promotor de las comunicaciones sociales, nos ha dicho que tenemos que estar en todos los medios, y la archidiócesis quiere estar en la televisión; y con un estilo moderno, atractivo, sugerente, sin hacer un canal temático específicamente dedicado a temas religiosos, entre otras cosas, porque queremos terminar con el tópico de que la religión es eso. La religión no es sólo lo que ocurre en los templos, la religión es todo lo que ocurre en el hombre que ha sido redimido y restaurado por Cristo. Lo que queremos, a través de ese espejo mágico, esa ventana prodigiosa que es la televisión, es mostrar qué es ser cristiano, cómo se vive en cristiano, cómo se divierte uno, cómo enfoca la vida, cómo ve la familia, el amor, la sexualidad; y todo esto no subliminalmente, porque nos tengamos que acomplejar de lo que significa ser cristiano, sino comprensivamente, es decir, dando una imagen total y plena de la persona, que ha sido redimida por Cristo, porque un cristiano va a misa el domingo, evidentemente, y reza (ojalá rezáramos más), y se divierte, vive en familia, trabaja, tiene una profesión... Justamente esta idea de mostrar la vida desde los ojos de la fe es lo que quiere hacer TMT. |
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En una novela muy interesante de Azorín, La voluntad, hay un coloquio entre un pseudo intelectual y un maestrillo, y cuando está hablando de la fe, el maestrillo le dice al pseudointelectual: No te olvides de que la fe es la vida. Esto es lo que quiere mostrar TMT, que la fe no es algo separado de la vida; y que la Iglesia no es el obispo, ni la jerarquía, sino que somos todos, es un pueblo que camina, que canta. Queremos mostrar que allí donde uno ha sido tocado por Cristo, allí acontece algo nuevo. Naturalmente, en TMT daremos noticia de la vida de la Iglesia, también de las curias episcopales, cuando sea necesario, pero la Iglesia es muy amplia: lo que ocurre en una familia que es cristiana, en una escuela, en una misión, en un proyecto evangelizador o pastoral, todo lo que hace que la vida de la Iglesia sea hoy el acontecimiento de Cristo en nuestro mundo; y esto lo haremos con toda la profesionalidad que merece esta acción. Y con total respeto a la autonomía temporal, que es la doctrina del Vaticano II, hay un ideario católico que respetar. Termino con una cosa muy interesante que dijo el otro día el cardenal Poupard, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, citando a un ilustre escritor inglés que decía que, para entrar en la Iglesia, no había que quitarse la cabeza, sino sólo el sombrero, porque cuando uno entra en la Iglesia no prescinde de la razón, de la crítica, del pensamiento, lo único que hace, por respeto, es quitarse el sombrero Yo, permitidme la comparación, digo que para salir a la calle no hay que quitarse la fe como si fuese un sombrero y colgarla; a la calle hay que salir con la fe bien puesta y bien encajada, y sin prescindir de ella, porque Cristo no ha venido a partirnos la vida en dos: por una parte mi vida con Dios y por otra parte la que vivo en la calle, sino que Cristo ha venido a enseñarnos y a hacernos posibles esa unidad de vida que nos constituye. Y, como hay que salir a la calle y la televisión es un modo de salir a la calle, junto al éxito que yo desde un principio le auguro, ojalá salga a la calle con la fe bien puesta, amando la vida, apasionadamente la vida, amando este mundo y haciendo presente en él el acontecimiento de Cristo, que el lo único que la Iglesia tiene que dar a los hombres. Monseñor César Franco Una nueva Iglesia catódica He tenido el privilegio de asistir a la anunciación de algo que se va a producir a finales del mes de septiembre: un nacimiento. Supongo que hasta aquí el desarrollo les resultará familiar, lógico. Sin embargo, no lo es tanto, puesto que sucederá por vez primera en las circunstancias en que acontece y con los objetivos que persigue. Cuando el calendario alcance esas fechas saldrá al aire una Nueva Iglesia Catódica. Dicha Iglesia va, por fin, a canalizar una serie de inquietudes legítimas que multitud de personas tienen por y para la televisión. Con vocación de servicio público y como interesante referencia para un sinnúmero de creyentes o no, un grupo de profesionales de la comunicación emitirán una serie de programas, muchos de producción propia, sin complejos apriorísticos, para toda la familia y lo más próxima posible a la vida (y a la muerte) de las mujeres y de los hombres de hoy. Éstos son sus objetivos. Pues ¡bienvenidos seáis, compañeros, al mundo de la televisión! Nadie sobra, nadie está de más. Se necesita atender al mayor número posible de sensibilidades. Aquellas que han sido educadas en el credo cristiano se encontrarán debidamente representadas en la parrilla de TMT. Salud y alegría. Amén. Juan y Medio |