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RICARDO MARÍA CARLES, CARDENAL ARZOBISPO DE BARCELONA "Es curioso, pero la familia, la persona y la juventud no son especies protegidas por la ley, y eso es triste. Por eso sería tan necesario que se creara un Ministerio de la Familia que protegiera al núcleo fundamental de la sociedad. Sin embargo, ese hipotético Ministerio se encontraría con la barrera de tener que luchar contra legislaciones de otros ministerios que atentan directamente contra la familia. La conciencia del católico está antes que la obediencia al partido, y los católicos deben hacer lo posible para que en la política se planteen los temas desde los valores del humanismo cristiano. Algunos políticos pueden caer en la tentación de seguir gobernando a cualquier precio, más que buscar el bien público. Por eso ceden tantos asuntos ante los grupos de presión". |
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ALEJANDRO LLANO, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA U. DE NAVARRA "Está muy bien que se empiece a hablar del rostro humano de la globalización, porque ciertamente lo tiene; y si lo hay es porque tiene otra cara, menos cercana a la persona, menos humana, deshumanizadora quizá. Una de sus más notorias paradojas es su carácter escasemente global: sólo afecta al 15 por ciento de la población mundial, mientras que gran parte del resto sigue viviendo en unos niveles que van desde el neolítico hasta los bordes inferiores de la civilización romana. Lo primero que se ha globalizado ha sido la pobreza. Es un procedimiento para que los poderosos se aprovechen de los débiles. Su rostro humano puede venir de la posibilidad de intercambiar y difundir conocimientos en una sociedad en la que el saber es la clave de la riqueza de las naciones". |
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CIRIACO BENAVENTE, OBISPO DE CORIA-CÁCERES, PROMOTOR DE LA PASTORAL DE LA CARRETERA "El pasado domingo la Iglesia católica en España celebraba la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico. No vamos solos es el slogan elegido para esta Jornada. Cristo es camino, verdad y vida. Nos parece lamentable que cunda el convencimiento de que el accidente es un atributo inexorable del progreso; que una errónea psicología de asegurados actúe en algunos como factor eximente de responsabilidad, pues la vida nunca está asegurada; que, según estudios contrastados, aumente el número de los que llevan a gala ignorar las normas de circulación; que la potencia del vehículo se traduzca en otros en orgullo o altanería, hasta infravalorar a los demás..." |