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Aquí entre nosotros, se habla y se escribe menos de ello, pero en el mundo anglosajón es constante, en los medios de comunicación, la dolorosa presencia del problema irlandés, de la larga y absurda y antihumana violencia entre católicos y protestantes en el Ulster. La revista Time lo ha destacado en el último número, con la foto superior de las últimas víctimas del retorno de la violencia a Irlanda del Norte. La cara de esa madre, intentando consolar a su pequeña, lo dice todo y no necesita más comentarios. También en Madrid y en el País Vasco prosigue, inmisericorde, esa violencia antihumana. Y otras violencias de las que, triste botón de muestra, vuelve a la actualidad la imagen de esos inmigrantes que consiguen llegar exhaustos a una playa española. Otros muchos se dejan la vida en el intento. Con el buen tiempo llegan desde África, en pateras, a centenares, a través del Estrecho. Es un problema creciente. Pero, antes que un problema, son seres humanos con nombre y apellido. Y con derechos. Y con esperanzas |