RetrocesoA&ONº 267/5-VII-2001SumarioRaícesContinuar
La vidriera española: Del gótico, al siglo XXI
Vidrieras: mucho más que colores
Desde el 18 de mayo y hasta el 15 de julio el público puede contemplar,
en la Sala de Exposiciones de la Fundación Santander Central Hispano,
de Madrid, la primera exposición que versa únicamente sobre la evolución
de la vidriera española. Colores, formas y significados, unidos en cristales de luz,
que dan vida a muchas de las obras maestras de la arquitectura de nuestro país
A. Ll. P.

Por las altas ventanas y por los rosetones del arco toral y de los laterales entraban haces de luz de muchos colores que remedaban pedazos del iris dentro de las naves. El manteo que el canónigo movía con un ritmo de pasos y suave contoneo iba tomando en sus anchos pliegues, al flotar casi al ras del pavimento, tornasoles de plumas de faisán, y otras veces parecía cola de pavo real; algunas franjas de luz trepaban hasta el rostro del magistral y ora lo teñían con un verde pálido blanquecino, como de planta sobria, ora le daban viscosa apariencia de planta submarina, ora la palidez de un cadáver. Así de magistralmente, Clarín, en su obra La Regenta, describía el recorrido de Don Fermín de Pas en la catedral de Oviedo. Las formas, los colores que se proyectaban sobre la sotana de este sacerdote son producto de un arte, durante muchos años condenado a la consideración de un arte menor: la vidriera.

El conocimiento y el estudio de las vidrieras ha comenzado hace relativamente pocos años. Nunca hasta ahora se había dedicado una exposición de forma completa a la muestra de este arte en España, que, a pesar de estar relegado a un segundo plano, tan importante papel juega en las obras arquitectónicas desde el siglo XIII.

La vidriera española. Del gótico al siglo XXI es, por tanto, la primera exposición que permite hacer un recorrido por 63 obras, en las que se puede ver la evolución de la vidriera en España desde sus orígenes hasta nuestros días. La generosa respuesta de distintas catedrales, iglesias, monasterios y diferentes instituciones ha sido fundamental para llevar a cabo una muestra de este tipo, bajo la inestimable colaboración de su Comisario científico, Víctor Nieto, uno de los mayores expertos y conocedores de la vidriera en España.

Secularmente integrada en la arquitectura, la vidriera no ha sido un arte por el que los arquitectos del siglo XX sintieran especial predilección. De hecho, era vista con reminiscencias históricas y suponía caer en un exceso de ornamentos. No ha sido hasta los últimos años cuando la vidriera se ha desprendido de su consideración de arte menor y arte aplicada, y ha podido desarrollarse como un arte independiente de la arquitectura, a través de paneles autónomos creados como objetos artísticos e independientes.

En el siglo XIII, la vidriera tuvo un papel protagonista en la arquitectura gótica. La catedral de León, cuyas vidrieras se realizaron en la segunda mitad del siglo XIII, es una muestra del llamado Gótico lineal en España. Continuando en el tiempo, la vidriera catalana de los siglos XIV y XV discurrió paralelamente al influjo italiano, y a la escultura de la época, con aportaciones propias de aquellos años. También sucede esto con la vidriera del siglo XVI, influenciada por la pintura española de la época, o con la vidriera modernista catalana y el fenómeno del Art Nouveau, o la vidriera madrileña Art Dèco y este movimiento artístico.

Con relación al significado y al papel que ha jugado la vidriera dentro de una obra arquitectónica, éstos han cambiado según los lenguajes artísticos de cada momento. A principios del siglo XVI la vidriera había alcanzado un enorme desarrollo e importancia, que iba aumentando conforme transcurrían los años. Poco a poco, las grandes empresas constructoras de aquellos años demandaban cada vez más el trabajo de los vidrieros, y grandes series de vidrieras, iniciadas en el siglo XV, como las de las catedrales de Sevilla o Ávila, continuaron el siglo siguiente. También comenzaron nuevos programas de vidrieras para dotar a catedrales como la nueva de Salamanca, la de Segovia o la de Granada. Los talleres de vidrieros tuvieron en aquella época una actividad desconocida hasta entonces.

A lo largo de la historia la vidriera ha sido un elemento en transformación. El Comisario de la exposición, Víctor Nieto, explica en la introducción del Catálogo de la misma, que existen numerosos textos de carácter filosófico y teológico relacionados con los valores simbólicos y metafóricos de la luz que, junto a las referencias literarias, los testimonios de viajeros y las apreciaciones de los eruditos, forman un corpus con el que se podría escribir una historia de la vidriera. Es cierto que estas visiones subjetivas e imaginativas tuvieron una remota proyección en los historiadores y estudiosos, pero contribuyeron a integrar la vidriera en el gusto de cada momento, y, lo que es más importante, crearon una sensibilidad en torno a un arte que, de no ser por estas referencias, habría pasado inadvertido

Mas información gráfica