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Veronesi: La vida humana se identifica con el pensamiento. Cuando el electroencefalograma es plano, todos, incluida la Iglesia, consideran que la persona ha muerto. Y desde este momento es lícito extraer los órganos, aunque el corazón esté latiendo todavía. Todos consideran que la célula fecundada no es vida hasta después de transcurridos catorce días, ya que no se ha formado todavía el primer fragmento del sistema nervioso.
Tettamanzi: El hombre no es sólo biología. Me resulta interesante, a la vez que me da miedo, una definición del ser humano, que para mí es un enigma difícilmente descifrable. Me pregunto a mí mismo: ¿antes del día catorce, se encuentra uno frente a una cosa, o más bien frente a alguien? Lanzo esta pregunta a la ciencia y a Veronesi. Veronesi: Estoy de acuerdo, se puede hablar de ser humano. Pero también es verdad que la naturaleza permite que los óvulos se pierdan, sin arraigar en el útero, siete de cada diez veces. |
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La píldora del día después y la objeción de conciencia Veronesi: En la Iglesia y en el mundo católico hay debate sobre esta cuestión. Según algunos, impide la vida porque no permite una posible fecundación, pero para otros se trata de un aborto. Esta última posición es científicamente errónea, ya que la píldora en cuestión lo que impide es el embarazo. Por tanto, yo tengo por legítima la píldora, opinión que es compartida en Europa. La objeción de conciencia es algo que concierne a la decisión del médico, y yo puedo entenderla. Otra cosa es la verdadera píldora abortiva, la RU 486, que debe ser regulada por la ley del aborto. Tettamanzi: La opción por la objeción de conciencia será la más difundida. Quien objeta no está contra el Estado, sino que ayuda a hacer crecer la conciencia de cada cual sobre sus obligaciones morales. En el caso de la píldora del día después, es necesario alcanzar establecer qué es lo que se considera aborto; si se hace coincidir con la interrupción del embarazo, efectivamente no se puede hablar de aborto. Pero la definición del aborto debe tener en consideración la persona humana en su sentido completo, como realidad que va más allá del embarazo. Aborto Veronesi: Quisiera saber si la Iglesia continúa pensando que el alma existe desde el momento de la concepción. Tettamanzi: Olvidemos esta pregunta de manual de vieja teología. Hoy la Iglesia concibe el alma y el cuerpo como una unidad. La ley 194 contiene algunos aspectos positivos junto a otros que crean problemas. Se puede intervenir sobre estos últimos para mejorar la normativa actual: en la sociedad, esta consideración es general. Ciencia condicionada por la sociedad Tettamanzi: El actual interés generalizado por los avances científicos muestra un cambio cultural. Hay una gran necesidad de eficiencia, de salud y de belleza, pero pretenderlo todo de la ciencia, y fiarse de ella en términos fideistas es excesivo. Me pregunto si es más fuerte el poder del científico o el de quien le pide algo a éste y se lo exige como un derecho. La ciencia debe responder también a quien sufre o vive sin salud y sin belleza. En una sociedad determinada por la tecnocracia, un control sobre la ciencia, o mejor sobre sus aplicaciones, debería ser natural. Veronesi: La profesión de científico no existe como tal. La ciencia es un deber colectivo porque todos tenemos en nuestro DNA un deseo de conocimiento. Verdaderamente produce cierto miedo, pero también ha eliminado tantas cosas equivocadas, como la magia, las supersticiones, y elementos religiosos erróneos como la centralidad de la tierra en el universo, refutada por Copérnico. |
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Los embriones Veronesi: Yo creo que es justo que la mujer que desee un embarazo pueda recurrir a la ciencia si la naturaleza no se lo concede. Pero la solución está en el óvulo no fecundado: todavía no es un embrión y por lo tanto no se puede hablar de vida. Creo que éste es el camino para el futuro de la fecundación aritificial. Tettamanzi: Estoy de acuerdo: no hay particulares objeciones a la criocongelación de óvulos. Pero tenemos demasiados tal vez 100.000 embriones congelados. Usted dijo una vez que tal vez tienen una misión biológica que cumplir. Sin embargo, haría falta saber si el embrión congelado es una cosa o una persona. Y además: ¿qué hacemos con estos embriones? Veronesi: Tal vez sea necesario admitir que nos hemos equivocado: no debería congelarse embriones nunca más. Pero utilizarlos para la investigación tal vez sea un fin menos innoble que dejarlos morir. Úteros de alquiler y legislación (Nota: es conocido el caso de la mujer francesa de 62 años que todavía aparece en todos los periódicos fecundada con el semen de su hermano mediante el óvulo ofrecido por una donante, del que la simplificación periodística ha hablado como incesto in vitro) Veronesi: El caso de la mujer francesa de 62 años no puede ser definido como incesto genético porque ha ofrecido el útero para un embrión nacido del encuentro entre el semen del hermano y el óvulo de otra mujer. Es lo que se entiende por útero de alquiler. Más bien sería un incesto educativo, porque el niño será criado por un hermano y una hermana, sin saber quién será la verdadera madre. Tettamanzi: Estoy de acuerdo: ha de considerarse al niño como ser humano. Una ley tiene que garantizar el derecho de todos empezando por los más débiles, por quienes todavía no pueden expresarse. Sólo si se hace esto puede un Estado decirse democrático. Eutanasia pasiva Veronesi: Quien se encuentra en una situación de estado vegetativo permanente está en una condición de no vida, privada de pensamiento. Para la ley, en cambio, se trata de personas que todavía viven. Si el mantenerlas con vida se considera terapia, entonces pueden defenderse del enseñamiento terapéutico autorizando la intervención del Tribunal. Tettamanzi: Me parece que es necesario constatar realmente cuáles son las condiciones de irreversibilidad de quien se encuentra en un estado vegetativo permanente. A mí no me parece que la nutrición e hidratación artificiales sean casos de enseñamiento terapéutico, sino más bien casos de la práctica médica habitual para no hacer sufrir a una persona. Marco Galluzzo y Roberto Zuccolini |