RetrocesoA&ONº 268/12-VII-2001SumarioDesde la feContinuar
Cine: Crónica del rodaje de Teresa,Teresa, sobre la santa de Ávila
Ya no hay tensión ideal
del hombre hacia su destino
Hay hombres cuyo aplomo apasionado desemboca casi en heroicidad, hombres cuya tenacidad creadora va más allá de la osadía y se convierte en un signo para todos: signo del verdadero arte y de la libertad de espíritu. Así es Rafael Gordon. Se embarcó el año pasado en una aventura solitaria llamada La Reina Isabel en persona, película que no contó con el apoyo del Ministerio y ni siquiera la aceptaron en el Festival de Valladolid. Pero el resultado fue más que notable. Un texto sólido y una interpretación magistral de Isabel Ordaz fueron los ingredientes de un film tan atípico como interesante. Si entonces se dejó seducir por Isabel la Católica, ahora ha sido santa Teresa de Jesús la que inspira su nueva obra, Teresa, Teresa. Grandes dosis de libertad frente al Poder. Sin duda. El otro día, nos abrieron las puertas del plató nº 1 de los Estudios Cars para pasar una jornada de rodaje con ellos.

Ante mis ojos se despliega un espectáculo de luz y color. Los decorados de Antonio Belizón, y la iluminación de Paco Madurga, han creado la atmósfera ideal para que el maestro de la cámara Julio Madurga —hermano del anterior— capte las esencias humanas y místicas del guión de Rafael Gordon sobre santa Teresa. Madurga es el artífice de prodigios de cámara como, entre otros, Goya en Burdeos, Tango, El perro del hortelano, Tesis, y el último film de Amenábar, Los otros... Aurora Recalde, jefa de producción, tiene la maquinaria de rodaje a todo gas porque quedan cuatro días para abandonar el plató. En fin, un modesto equipo de quince personas lleva casi dos semanas entregado a hacer posible la magia creadora del cine.

El argumento gira en torno a un programa de televisión de entrevistas virtuales, en el que Asumpta Serna, una moderna presentadora al uso, entrevista a Teresa de Ávila (Isabel Ordaz); un contraste de culturas y cosmovisiones digno de ser analizado. Para los momentos más dramáticos se utilizan dos cámaras, tratando de evitar repeticiones de tomas, de forma que no se escape ningún matiz de las dos actrices en acción.

Mientras Asumpta Serna ensaya un cambio de vestuario, Isabel Ordaz se maquilla y viste de carmelita en su camerino, pero saca unos minutos para charlar: Evidentemente que es necesario entender las razones de la fe para interpretar a santa Teresa, o al menos admitir esa posibilidad —reflexiona la actriz—, y máxime tal como la plantea Rafael Gordon..., pero decir que entiendo a santa Teresa es una osadía. Sólo trato de amarla y admirarla, y me atengo a la letra de sus obras, que es su testimonio.... A mí me interesa muchísimo porque es una historia sobre la libertad interior.

Cuando llega el momento de rodar la secuencia nº 6, Isabel Ordaz, ya ubicada en el set, ha estado haciendo ejercicios de concentración y relajación para transmitir vida a la santa. La refrigeración le impide desfallecer bajo los pesados hábitos carmelitanos.Tras un breve ensayo suena la sirena, se hace el silencio, se para el aire acondicionado, nadie se mueve y el incansable ayudante de dirección ordena: ¡Acción! Yo estoy frente a santa Teresa, a tres metros. Se corta el ambiente: ¡Señor de todo lo
creado! ¿Qué remedio dais a quien tan poco tiene en la tierra, para tener algún descanso fuera de Vos? ¡Oh vida larga! ¡Oh vida penosa! ¡Oh vida que no se vive! ¡Oh qué sola soledad! ¡Qué sin remedio! ¿Hasta cuándo desearos?... ¿Queréis que sufra estas contrariedades?... Sea así, mi Dios, pues Vos lo queréis..., que yo no quiero sino quereros.
Cuando gritan ¡Corten!, todos respiramos conmovidos, como quien toma resuello después de asistir un parto.

Entonces viene lo mejor. Rafael Gordon se acerca a la Ordaz y, como un padre o un confesor, le comenta, calibrando y matizando, lo que ha hecho, y dándole instrucciones para lo porvenir. La seriedad con la que se miran a los ojos denota que ambos saben tácitamente de la grandeza de lo que se traen entre manos. La dirección de actores en un film de estas características pasa por un compromiso común de búsqueda de la verdad del texto y del personaje.

UN PAGANISMO SIN GRANDEZA


De vez en cuando Rafael se acerca a mí y reflexiona: Vivimos en una época en la que los hombres han perdido la tensión ideal y se han difuminado los deseos más controvertidos del alma humana: sólo interesa la cuenta de resultados, el placer,... no hay una tensión referida al hombre y su destino —me dice para hablarme de las motivaciones últimas de Teresa, Teresa—. A partir del Renacimiento, el hombre se ha ido erigiendo en el centro y ha suprimido a Dios en la Revolución Francesa. Por eso quiero enfrentar a santa Teresa con este paganismo actual desprovisto de cualquier grandeza. Al menos el paganismo de Grecia y Roma mantenía el temor a la existencia,...; hoy es fácil vivir, morir y al tanatorio. Santa Teresa nos engrandece. Gordon está convencido, como Isabel Ordaz, de que hoy es un canto a la libertad recuperar el testimonio de la santa. Nuestra época no dejará huella en la Historia, salvo algún adelanto técnico. Santa Teresa es una fuente de conocimiento, de filosofía, de sociología..., insondable. Se cuentan con los dedos de una mano los directores españoles que hoy hablarían así.

Llega el momento de cambiar la iluminación. Quieren un primer plano a lo Rembrandt. Los Madurga lo consiguen a la perfección. Por el combo —monitor que le permite al director ver cómo va a quedar la película— se ve el plano de santa Teresa cuyo fondo emula a la perfección el de un cuadro del pintor barroco. Muy distinta es la luz que rodea a la presentadora, Asumpta Serna, luz moderna, glamurosa y televisiva. Ambos personajes representan dos mundos, dos gamas de luz, dos espíritus diferentes.

No todo es arte y elevación en un rodaje. Cada vez que a un ayudante le piden que apage el aire acondicionado (o sea, que apriete un botón), contesta: ¡Ah, no! Para eso hay que hablar con Producción. O Rafael se queja de que a una actriz le han maquillado los ojos distintos que ayer y que han perdido su misterio. El maquillador le mira con estupor, como diciendo: Pero ¿qué me cuenta este hombre? Así es el cine, arte e industria; inspiración y trabajo sucio.

Por fin llega la tardía hora de comer. El catering nos ha preparado unos menús dignos de un buen restaurante. Hay que cuidar a los miembros del equipo. Isabel está en albornoz, para resarcirse del calor. Asumpta come rápido y se retira a descansar. Es un momento para la distensión, las bromas y la buena convivencia, presupuesto esencial para que un rodaje pueda concluir con éxito. Sheridan Gordon, productora ejecutiva, vela para que todo detalle esté atendido, en especial los que se refieren a su marido, el director del film, que sobrevive en el plató a base de zumos de naranja.

Cuando concluyo este artículo, el film ya está en postproducción. Ahora viene el calvario. ¿Cómo se estrenará? ¿Correrá la misma suerte que La reina Isabel en persona? Depende de nosotros, los espectadores. Si preferimos santa Teresa a Torrente, el film se salvará. Y si no, luego no nos quejemos.

Juan Orellana