RetrocesoA&ONº 268/12-VII-2001SumarioEn portadaContinuar
Propuestas para reforzar la objeción
de conciencia en torno
a la píldora del día siguiente y otras

Emplear la palabra a tiempo y a destiempo. Muchas personas de buena fe atienden a explicaciones razonadas sobre el pequeño embrión como nuevo ser portador de un mensaje genético humano completo y expresable, que lo convierte en un homo sapiens como nosotros. La línea editorial de muchos grandes medios de comunicación es contraria a este concepto, por lo que uno debe expresarse donde pueda: boletines de asociaciones, hojas parroquiales, radios locales o… en la misma calle, que de todos es. Deberíamos instalarnos en un clima de no pasarán y no dejar que decaiga el tema en la opinión pública.

- Los tribunales de Justicia. Con la Constitución en la mano, hay razones jurídicas más que suficientes para la protección del embrión, de la salud de la madre, de la juventud, del derecho de los padres a educar a sus hijos o de la objeción de conciencia de médicos y farmacéuticos. Los amigos de Provida ya lo han hecho. Y es bueno que, a la suya, sigan más demandas.

- El boicoteo a todos los productos de las firmas implicadas (Alcalá Farma, Schering). Como algunos sólo atienden a razones económicas, con respuestas económicas se combaten algunos abusos. La supuesta ilegalidad del boicoteo público se desmorona ante la preeminencia de la libertad de expresión: como casi toda expresión libre, puede tener efectos económicos; de generar ésta una sanción, se caería en el absurdo de tener que pagar por emitir una opinión. Las mismas tabacaleras, que venden legalmente un producto, podrían demandar a los médicos que recomendasen dejar de fumar. La libre expresión tiene unas limitaciones muy estrictas determinadas por la ley.

- El desarrollo de asociaciones. La unión hace la fuerza. La agrupación de fuerzas conlleva un valor añadido. Los contactos internacionales son especialmente enriquecedores. Donde no hay sociedad civil abundante, las familias se hallan inermes ante la prepotencia del Estado. Además, las asociaciones dan la cara por personas que, de presentarse aisladas, tendrían serios y continuos problemas en su ámbito laboral (por ejemplo, ginecólogos que no recetan píldoras). Es cierto que cada uno debe asumir las responsabilidades que conllevan sus ideas, pero a nadie se le puede pedir que sea un héroe siempre y en todo.

- Dar un disgusto al Partido Popular. Son tantos los agravios del partido en el poder (píldoras, televisión, clase de Religión) que no estaría de más que los católicos practicantes y gentes de buena fe nos olvidáramos de él ante las urnas, aun a riesgo de empeorar la situación económica con un cambio de Gobierno. Una oportunidad de bajo riesgo se presenta ante las elecciones europeas. Hay en marcha iniciativas de voto no-PP en varias provincias.

- Preguntarse por lo menos una vez al día: ¿qué hago yo por la vida?

- Los medios sobrenaturales. ¿Por qué no pedir imposibles al Cielo? 

Jose María Simón Castellví
Presidente de Médicos Cristianos de Cataluña
y miembro de FIAMC