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Profesor de Filología y Literatura comparada, autor de textos fundamentales sobre el universo cultural de Bizancio y sobre el encuentro entre la cultura griega y el mundo judío, Sergej Sergeevic Averincev entre los inspiradores del despertar espiritual en los países de la antigua Unión Soviética analiza la herencia de la ortodoxia y las dificultades de entendimiento entre de la espiritualidad cristiana: ¿Cuáles son las tentaciones o los demonios que hoy día tientan a Rusia? Toda mi actividad pública en Rusia es un esfuerzo por exorcizar tales demonios. Pienso que un gran problema (y no sólo para Rusia) es la superación de toda tendencia al nacionalismo y a un peligroso e infecundo aislacionismo, obviamente sin traicionar nuestra identidad nacional. El demonio que hoy, en esta era de americanismo, puede tener mayores posibilidades de éxito entre los jóvenes de países que se precian de una historia antigua, como Rusia (pero también en Europa), se llama complejo de inferioridad. La acción destructiva de este demonio es evidente en dos modelos contrapuestos: la locura del ultranacionalismo y el deseo frenético de una nivelación de todas las culturas. ¿Cómo ve la actual etapa del diálogo (algunos hablan de hielo) entre catolicismo y ortodoxia? Sí, la situación actual es muy triste; todos los vientos del mundo soplan contra la nave de la reconciliación. Pero si tenemos fe en el hecho de que el Señor está con nosotros, en nuestra frágil barca de Galilea, la esperanza no nos puede abandonar. Si la unidad no es un simple deseo, sino una cuestión de vida o muerte, entonces cada uno de nosotros debe hacer su esfuerzo, con la oración y con la acción, para alcanzar el objetivo. Nosotros todos debemos ser uno para que el mundo crea. |