RetrocesoA&ONº 268/12-VII-2001SumarioRaícesContinuar
Una exposición recorre la vida, hechos y época de uno de los Grandes de España
El Marqués de Santillana,
caballero y poeta
Con el título El Marqués de Santillana, 1398-1458. Los albores de la España Moderna,
se ha presentado una exposición sobre este insigne gentilhombre, que estará abierta
durante los meses de julio, agosto y septiembre en Cantabria, en cuatro sedes:
La Torre de don Borja, la Casa del Águila y de la Parra, el Palacio de Caja Cantabria,
y el Museo Diocesano. La muestra, organizada por la Consejería de Cultura y Deporte
del Gobierno de Cantabria, está patrocinada por Caja Cantabria, y en ella colaboran
el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; el Ayuntamiento de Santillana del Mar;
el Obispado de Santander; la Fundación Santillana, Telefónica, la Fundación Ramón Areces,
la Fundación Botín, la asociación cultural Plaza Porticada y la Fundación Lázaro Galdiano
I.A.

Corrían tiempos de cambio en la España tardomedieval que conocería don Íñigo López de Mendoza: se consolidaba la preeminencia del poder real y la idea de nación y de unidad que realizarían, a finales de siglo, los Reyes Católicos. Pero la época de la que hablamos conocería al predecesor de la reina castellana, Juan II, cuyo reinado, dominado por un valido de orígenes inciertos, don Álvaro de Luna, supuso un período de convulsiones y confrontaciones entre los diversos partidos nobiliarios, en el que Castilla consumió gran parte de sus energías.

A don Íñigo, que ha pasado a la Historia como el primer Marqués de Santillana, le cupo en suerte tener que luchar durante casi toda su vida por asegurar sus posesiones en medio del vaivén político; fue, además, político cortesano en su juventud, conoció el Renacimiento y los nuevos aires culturales que provenían de Italia, y es, junto con Juan de Mena y Jorge Manrique, uno de los exponentes literarios de su tiempo. Obras suyas importantes son el poema Bias contra Fortuna, sus populares serranillas, la Comedieta de Ponza, en la que reflexiona sobre la veleidad de la diosa Fortuna; cultivó también la sátira política, género siempre apreciado en España: destacan las Coplas al Rey de Portugal; el singular duelo militar-poético mantenido, durante su época como guardián de frontera en Ágreda, en Decir contra los aragoneses, con Juan de Dueñas, también poeta y soldado del bando enemigo; las Coplas contra don Álvaro de Luna y el Doctrinal de Privados, también contra el detestado valido. Pero destaca de su pluma, sobre todo, el Prohemio e carta al condestable don Pedro de Portugal, en el que expone sus ideas sobre el oficio de poeta. En los últimos dos años de su vida, su labor literaria sería fundamentalmente de contenido religioso.

Es, en suma, un gentilhombre de su tiempo, mecenas instruído al par que guerrero respetado, que supo mantener y engrandecer su linaje en un momento en que se forjaban las trabazones que iban a permitir a su pueblo auparse a los hombros de la Historia durante los siglos posteriores.

Mas información gráfica