RetrocesoA&ONº 269/19-VII-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
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ETA, contra la Ley de Dios

El día 7 de junio de 1968 ETA mata por primera vez. En un control de carreteras cercano a Tolosa, Txabi Echebarrieta asesina al guardia civil José Pardines , cuando éste lo va a detener. Al cabo de dos meses, el día 2 de agosto del mismo año, ETA vuelve a matar; esta vez en atentado premeditado contra la persona del Comisario de la Brigada político-social de Guipúzcoa, Melitón Manzanas . Así comienza la historia del despliegue de los tentáculos de sangre y odio que esta banda terrorista ha lanzando hasta "Dios quiera que fuese el final" días pasados.  

En el diario de Yoyes se lee, en referencia al mito de ETA, de la hidra sangrienta que nos atenaza: En este mito, la persona de carne y hueso que es un sustrato, no existe más que como tal sustrato, no es humana . Los últimos atentados han suscitado el eco de unas palabras de condena fundantes, primeras, que nos recuerdan lo sustantivo de la Ley de Dios y de la ley de los hombres. En toda la geografía humana y cristiana, de nuestro solar patrio, se han escuchado las voces de condena contra la barbarie terrorista, contra la esclavitud de la sinrazón. De Ávila a Bilbao; de Málaga a La Coruña. En Ávila, el obispo, monseñor Adolfo González Montes , decía en la catedral de El Salvador: El Evangelio es muy claro. Es necesario dejarnos convertir por él. Dios puede con su gracia renovar nuestra mente y cambiarnos el corazón. Los crímenes de los asesinos son la negación del Evangelio y se oponen a la ley de Dios, creador del hombre a su imagen y semejanza. Quienes matan para hacer valer su concepción de las cosas violan la ley divina ofendiendo a Dios y al hombre. Son obra del espíritu de Satanás. Ni la raza, ni la cultura, ni la nación, pueden colocarse sobre la ley de Dios. Tampoco la religión puede ser utilizada como justificación del integrismo, que excluye y vulnera la dignidad de la conciencia .

J. F. Serrano Oceja
pserrano@planalfa.es

El abulense obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez , en el marco de la celebración eucarística de reapertura de la Iglesia de Zierbena: «No matarás», «ama al prójimo como a ti mismo», que hemos escuchado en el Evangelio de hoy domingo, son fundamento de toda sociedad que desee vivir con dignidad en el respeto de las personas. Con sus acciones inhumanas ETA socava los mismos cimientos de la convivencia civil y democrática. Está conculcando el derecho a la vida de las personas, la seguridad de los ciudadanos, el legítimo ejercicio de la libertad, la convivencia pacífica y la perspectiva de futuro de la sociedad. Por esto, porque destruye los mismos fundamentos de nuestra convivencia, debe ser prioridad absoluta de toda la sociedad, con sus autoridades, el esfuerzo firme y unánime por sacudirnos esta amenaza que pesa como una losa. La organización terrorista atenta contra la vida y la libertad de los ciudadanos, y obstaculiza el presente y el futuro de nuestro pueblo .

En la homilía del funeral del policía Luis Ortiz de la Rosa , el obispo auxiliar de Getafe, monseñor Joaquín López de Andújar , en el templo de la localidad de San Martín de Valdeiglesias, dejó bien claramente asentados los presupuestos sobre el grado de cooperación y responsabilidad de los asesinatos: Y este pueblo bueno y cordial, y esta Iglesia a la que represento, quiere unirse también a vosotros y a todos los hombres y mujeres con sentimientos de humanidad, para condenar, una vez más, con toda firmeza, este crimen y todos los crímenes y atrocidades que ETA desde hace tantos años viene cometiendo. Y para condenar no sólo a los autores materiales de este crimen, de este horrendo pecado, sino también a todos los que, de una u otra forma, están cooperando con este pecado. Porque en el pecado ajeno, puede haber una cooperación y, por lo tanto, en grados diversos, una grave responsabilidad. Hay cooperación y participación en el plano de la voluntad: mandando y dando órdenes a los asesinos o aconsejándoles, o consintiendo lo que hacen, o elogiándolos o justificándolos. Se puede cooperar en el plano de la acción participando directa o indirectamente en el pecado ajeno, o encubriendo a los culpables, o siendo cómplices de ellos. Y se puede cooperar -y esto frecuentemente se olvida- con la omisión o el silencio culpable o con la no oposición clara y rotunda, o con la indiferencia y la no manifestación en su contra, o, especialmente en el caso de los que tienen responsabilidades sociales o políticas, no poniendo todos los medios a su alcance, de palabra y con actuaciones, para acabar con ETA, incluso dejando a un lado aspiraciones legítimas. Porque no basta despreciar a ETA. Hay que poner todos los medios que la ley permita para acabar con ella .

La Conferencia Episcopal Española repite, cada vez que hay un atentado terrorista, que no hay causa o ideología que pueda justificar el terrorismo, que se opone directamente a la Ley de Dios . El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco , y sus obispos auxiliares, en la nota de prensa condenatoria del asesinato de Mikel Uribe , insisten en que este execrable asesinato, que de nuevo quebranta el sagrado mandamiento divino «¡No matarás!», ofende gravísimamente a Dios y pisotea la sagrada dignidad del hombre . Y, el obispo de Valencia, monseñor Agustín García Gasco , reitera que el espectáculo de la miseria humana de ETA es cada día más insoportable. Quienes en algún tiempo pudieron simpatizar con ellos, hoy los desprecian sin ambigüedades. Cada víctima acosada y ejecutada va produciendo nuevas deserciones entre quienes estaban a su lado, pues ya no soportan sus ideas y sus manos en complicidad con la sangre derramada. Cada vez que matan consolidan el deseo de vivir todos en una democracia plenamente participada, con libertad, derecho a la vida, paz y auténtico bien común, en las antípodas de un régimen de la arbitrariedad y del terror . Que así sea.