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Desde los comienzos del culto al apóstol Santiago, éste es invocado como cabeza y protector de España. La inseguridad en que vivían en esa época, por las continuas incursiones de los ejércitos musulmanes, fomentó esta búsqueda de ayuda en el apóstol. Por otra parte, el que no se destruyera su sepulcro en la invasión de Almanzor, en el año 997, acrecentó la devoción de los fieles y la confianza en el poder de su ayuda. De aquí surgiría el voto de Santiago, que en el siglo XII se presenta como el voto hecho por el rey Ramiro al Apóstol en la batalla del Clavijo (834), vencida con la protección de Santiago, difundiéndose su devoción cada vez más. Era frecuente oír proclamar a los peregrinos: Oh cuán bienaventurados son los que tienen ante Dios tal intercesor y valedor . Aunque el patronazgo de Santiago se discutió en el algún momento de nuestra historia, sin embargo, al final prevaleció.
Como ya hemos insinuado, el aumento de multitudes en la catedral de Santiago de Compostela fue una constante a lo largo del siglo que acaba de concluir, pero en la segunda mitad, a partir del pontificado del cardenal Quiroga Palacios, el número de peregrinos creció significativamente, sobre todo en los Años Santos. Muchos días, la catedral, casa del señor Santiago, resulta pequeña para albergarlos. Sin embargo, lo más notable de estas últimas décadas ha sido la multiplicación de los peregrinos que emprenden la peregrinación a la antigua usanza . Esto ha obligado a las autoridades civiles a reparar el viejo Camino, ya abandonado, construyendo de nuevo los trozos que habían sido absorbidos por las modernas carreteras y, además, a crear una serie de albergues. No podemos concluir sin hacer mención a uno de los discursos más memorables de Juan Pablo II, con el que concluyó su visita pastoral a España, el 9 de noviembre de 1982. Eligió la catedral compostelana para dirigir a Europa un llamamiento singular: |
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-Yo, Juan Pablo, hijo de la nación polaca, que se ha considerado siempre europea, por sus orígenes, tradiciones, cultura y relaciones vitales; eslava entre los latinos y latina entre los eslavos. Yo, sucesor de Pedro en la sede de Roma, una sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del cristianismo en todo el mundo. Yo, obispo de Roma y pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo, o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: «Lo puedo» . Este llamamiento forma parte de un largo discurso, que lleva dentro el sello personal del Pontífice y condensa su pensamiento sobre Europa. Es significativo que eligiese Santiago para pronunciarlo. Quizás Santiago esté llamado de nuevo a ser un faro de luz en Europa y en Iberoamérica, donde 690 localidades han heredado su nombre. Aquí, en la casa del señor Santiago, el peregrino encuentra un ámbito de reflexión sobre nuestra fe, buscando conectar de nuevo con los orígenes apostólicos de nuestra tradición cristiana. + Julián Barrio Barrio Buen apóstol Sant Yago... Las manos inculcadas en oración, perdida ¡Señor, no puedo más! Me ha punzado el dolor Mira mi pecho roto, mis músculos transidos, Tengo sed y cansancio, me aniquila el dolor no se cierran mis párpados. ¡No puedo más, Señor! Alejandro Casona |