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Estamos en verano
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El verano, las vacaciones, son épocas para descansar y disfrutar de ratos estupendos. Normalmente cambiamos de aires: visitamos a familiares que no podemos ver en invierno, nos vamos a la playa, o a la piscina, o a la montaña... Jugamos más tiempo con nuestros hermanos y amigos, y los días son más largos, y hasta los papis levantan un poco la mano a la hora de mandarnos a la cama. Todo eso es muy divertido. Pero tanto tiempo libre tiene que tener también un fruto. Y es que holgazanear todo el día no siempre es tan divertido. ¡Qué curioso! ¡Hasta el tiempo libre puede aburrir! Pues sí... ¿No os lo creéis? ¿Nunca os habéis cansado de no hacer nada? ¡Oye, pues no podéis dejar que eso ocurra! ¿Os demuestro cómo podéis hacerlo? Mirad: por un lado, tenéis que disfrutar de la naturaleza. Si tenéis la suertuda de estar fuera de una gran ciudad, podréis observar la cantidad de cosas impresionantemente bonitas que Dios creó para nosotros. Además, tenéis que aprovechar el tiempo para estar con vuestra familia. Eso sí que es un regalo enorme. Vuestros padres, hermanos, tíos, primos y abuelos os quieren mucho, y todos juntos podéis pasar ratos estupendos. No dejéis de hacer excursiones, y, sobre todo, de prestar mucha atención a vuestros abuelos. Ellos pueden contaros historias maravillosas de cuando eran niños, y el mundo era de otra manera. ¡Qué cantidad de cosas aprende uno escuchando a sus abuelos! ¡Preguntad, preguntad todo lo que queráis...! ¿Alguna vez vuestros padres se han tomado vacaciones para descansar de tanto quereros? Bueno, tampoco Dios lo haría nunca. Él nunca nos deja, y tampoco nosotros debemos hacerlo. Si eres cristiano, si sabes que Dios te quiere, tanto, tanto, que nos ha entregado a su propio Hijo Jesús para estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo..., ¿cómo vas a olvidarte de Él? ¡No dejes de estar con Él y de escucharle y hablarle, que eso es rezar, en verano! Y sobre todo vive muy bien la misa los domingos. No te olvides de portarte bien en casa y sé un buen amigo: evita las mentiras, haz que los demás vean que pueden confiar en ti, y quiérelos con toda tu alma. Da testimonio de tu cariño a Jesús con tus actos. Ésa es la mejor manera que tienes de demostrarle a Dios cuánto le quieres. ¡Lee, juega, y diviértete mucho! Pásatelo genial, y cuando se terminen las vacaciones, ¡mándanos un relato contándonos algo bonito que te haya pasado este verano! Y dirás... ¿para qué? ¡Pues... mira en la página siguiente! |
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CONCURSO
Puedes contarles al resto de los amiguetes del Pequealfa algo chulo que te haya pasado con Jesús, para que ellos también puedan vivirlo y conocerlo, o con tu familia, de excursión, con amigos, en misa... De regalo, tendrás, un lote de libros fantástico. ¡Vamos! ¡Será genial! |