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La Historia, como la vida, avanza a oleadas. Las olas avanzan con todo su ímpetu y luego retroceden. ¿En qué momento histórico nos encontramos? Si hacemos nuestra la palabra que más se utiliza, el progresismo, estamos en avance. Mas en el campo de las ideas de cualquier índole la realidad nos señala que es el estancamiento, cuando no el retroceso, lo que se percibe. Desde Galicia, donde esto escribo, imágenes de su costumbrismo, de su tradición, de su espíritu rápidamente son tachadas por el progre con el despectivo de la Galicia profunda . Pero son los progres mismos los que buscan un antecedente a todo ello en el mundo anterior a la cristianización, exaltando un origen pagano más profundo que difícilmente encaja. El progresista de hoy, ya en ámbito nacional, sigue en el discurso decimonónico de la enseñanza pública frente a la privada. Y no digamos del anticlericalismo. De momento, no acuden al envenenamiento de las fuentes por los conventuales, pero sí a un silencio mordiente, y cuando la Iglesia no asume sus postulados, los denuestos se acumulan en los medios de comunicación. Aquí no se diferencian unos y otros. El mismo Peces Barba escribía recientemente que, cuando desde una Iglesia se postula que fuera de ella no hay salvación, se lleva a sus seguidores a forzar a los recalcitrantes; muestra de que a él se le ha parado el reloj de la Historia. A la religión se adhiere, dado lo hondo de los valores espirituales, desde la creencia en su veracidad. Pero ello no supone rechazar a los no partícipes de su fe. Desconoce los enormes pasos que se dan en el campo del ecumenismo. Seguir un poco la trayectoria del actual Papa sería suficiente; ¿quiénes están trasnochados? Fruto mental de la actual progresía es lo políticamente correcto que intenta crear un mundo uniforme que imponga una ideología común, asfixiando todo pensamiento crítico, palanca de todo verdadero desarrollo. La globalización es otro intento más de eliminar toda discrepancia, al tiempo que imposición de idénticos criterios económicos, sociales, culturales y hasta religiosos. ¿No camina por ahí la New Age ? Todo esto es ir, a la larga, al aniquilamiento de Occidente y a la unificación de una Humanidad forjada en otros basamentos. La continuidad no es la característica más destacada de la Historia. Por eso progresismo y conservadurismo se encuentran. Pero alguien sigue navegando por encima del tiempo. Non praevalebunt . Ya decía Michelet, en su Histoire de France : La Iglesia, en peligro, se contrae para vivir. Ramón Rodríguez Otero |