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Ahora bien, dicho esto con toda claridad, y reconocido que ni todos los casos son iguales, ni hay normas y leyes sin excepción, es preciso añadir, para que las cosas estén donde tienen que estar, que escribir, como ha hecho Carlos Herrera, que la manada de timoratos que conforman la Conferencia Episcopal Española no ha hecho sino callar, que es lo que lleva haciendo media vida , es injusto e intolerable. Porque no es verdad, y Carlos Herrera sabe que no es verdad, como yo sé que la personal situación de Carlos Herrera, o de Luis del Olmo, respecto a ETA puede explicar, pero no justificar, algunas de las cosas que dicen y escriben. Entrar en la dinámica del insulto, del miserable , del Con pintas , etc., es también un error, porque ésa también es una dinámica que se sabe cómo empieza, pero no cómo termina. Y el señor Vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, don Mariano Rajoy, también sabe perfectamente -porque desgraciadamente tiene constancia casi diaria de ello, y, por cierto, bien podría hacer algo más para dejar de tenerla- que, en la Iglesia (también en la Iglesia que camina en el País Vasco) hay, no alguien, sino muchos, no sólo capaces de oficiar responsos, sino que los ofician constantemente. Domingo pasado, puerta de la iglesia. Tres mendigos comentan: Con esto de que hay menos misas durante el verano, nos han fastidiao. Yo venía sacando de dos a tres mil pesetas, y hoy, con entradas y salidas, ando por las trescientas. No sé cómo me las voy a arreglar para ir de vacaciones... Y, acto seguido, se sube en una furgoneta Mercedes... Gonzalo de Berceo |