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J.F.S.O.En su calidad de obispo diocesano, Gran Canciller de la Universidad Católica de Ávila (UCA), ¿cuál es la situación actual de esta Universidad? ¿Cuáles son los proyectos del futuro inmediato y sus vías de financiación? La Universidad Católica de Ávila avanza en su proceso de consolidación con pasos modestos, pero firmes. Está creciendo el alumnado, que podrá superar los seiscientos el próximo curso 2001-2002. Tenemos 16 titulaciones, distribuidas en tres Facultades: Humanidades, Ciencias y artes y Ciencias jurídicas y sociales. A ellas se añade el próximo curso 2001-2002 el primer año del nuevo Instituto Superior de Ciencias religiosas. En este momento nuestra especialización en Ciencias agronómicas y medioambientales está teniendo un notable éxito. Es lo más buscado por el alumnado, juntamente con las diplomaturas de Ingeniería informática e industrial mecánica. En cuanto a las titulaciones en Derecho, es destacable nuestra orientación al Derecho agrario y socio cooperativo. En este campo echamos a andar el año pasado. |
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Nuestro proyecto inmediato apuntó precisamente a una nueva titulación en Informática de sistemas. Estamos estudiando la viabilidad de algunas ramas de las Ciencias de la comunicación; en concreto, estamos interesados en Publicidad y documentales. Por otra parte, construimos en unos meses el nuevo edificio central administrativo y la biblioteca central, en terrenos de la Iglesia, contando con algún viejo edificio que será remodelado completamente. ¿En qué medida la UCA es un proyecto evangelizador de la diócesis de Ávila, o es una isla autónoma dentro de la pastoral de conjunto de esta Iglesia particular? Ciertamente que la intención fundacional de la Universidad católica es la evangelización de la cultura y el diálogo entre ciencia y fe. Nos jugamos en esto la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, en un sector tan importante como es la Universidad, donde se preparan las élites que han de dirigir la sociedad. Es verdad que Ávila no es todavía una ciudad universitaria, si por tal entendemos que la Universidad sea la que dé la tónica a la población y suponga unos ingresos sustanciales para la misma, pero este nuevo sector poblacional está creciendo en Ávila por la presencia en ella de la Universidad de Salamanca, la UNED y otras instituciones culturales, lo que hace que la presencia de la Iglesia en este campo sea ineludible como tarea de evangelización. Es verdad que la diócesis todavía no ha incorporado esta tarea apostólica y pastoral entre sus prioridades, pero ha dado pasos decisivos. En las Constituciones del V Sínodo diocesano, recientemente promulgadas por el obispo, esta preocupación pastoral ha encontrado eco importante y orientaciones muy claras. ¿Cómo y cuáles son las vías con las que usted, en calidad de Gran Canciller, garantiza la identidad católica de esta Universidad? La identidad católica de la Universidad está garantizada en la Declaración de identidad que precede a los nuevos Estatutos, que acaban de entrar en vigor y que responden a la refundación de la Universidad por el obispo, siguiendo el dictamen emitido en su día por el Consejo de Estado. Como universidad católica la inserción en ella del nuevo Instituto Superior de Ciencias Religiosas no sólo quiere ofrecer la formación necesaria a los profesores de Religión y Moral católica, principal objetivo del Instituto, sino también nutrir la enseñanza de la Teología y la Moral, así como la Deontología y la Doctrina moral de la Iglesia en las tres Facultades de la Universidad. Por otra parte, la capellanía que he creado para atención pastoral de profesores y alumnos, y su coordinación con el Secretariado de Pastoral juvenil de la diócesis, van a facilitar mucho la identidad de la Universidad. Pero sobre todo, y quiero dejarlo muy claro, esa identidad pasa por la selección minuciosa y precisa de los profesores católicos que necesitamos. Ellos han de ser los principales agentes de la identidad católica de la Universidad. |
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LA REALIDAD SE IMPONE ¿En qué medida la proliferación de universidades católicas en España va en detrimento de los procesos de calidad y de identidad? Habría que decir que una proliferación excesiva de universidades va en detrimento de la misma Universidad, pero, si se establecen las cautelas necesarias, podrán superarse ciertos riesgos. La Santa Sede está aconsejando la creación de universidades católicas como medio de evangelización de la cultura y el mundo de la ciencia, pero la sola multiplicación de centros docentes no es ideal. Por eso la Santa Sede lo que pide es que se afronten proyectos de universidades católicas que respondan a lo que son: primero universidades, de lo contrario no podrán ser universidades católicas . Nosotros queremos crecer como universidad católica, pero conscientes de que ese crecimiento va al ritmo de nuestro crecimiento como universidad. Estamos empeñados en llegar a ser una pequeña y sólida universidad, con algunas especializaciones y una cierta capacidad para la formación de élites católicas. ¿Cómo son hoy sus relaciones, y las de la UCA, con las instituciones civiles de la capital abulense, de la provincia y de la región? Nuestras relaciones con las instituciones civiles de Ávila son correctas. Han comprendido que es justa y constitucionalmente impecable la exigencia del dictamen del Consejo de Estado, que nos ha obligado a la refundación y a no poder contar con ellas como miembros de una fundación que se interponía de hecho entre la Iglesia y la Universidad; y que, como todo el mundo reconoce, podría constituir un serio precedente para utilizar la vía jurídica de la Iglesia saltando sobre la ley civil, a la hora de fundar universidades. He tenido que soportar sinsabores y situaciones a veces difíciles de soportar, pero la realidad se termina siempre imponiendo con su tozuda consistencia. La Universidad Católica no podía ser un proyecto alternativo a las carencias de la ciudad, y menos de la provincia. Sin embargo, la Universidad ha venido a consolidar la presencia social de la Iglesia en Ávila, que cuenta con un sector educativo notable y que da empleo a muchos profesionales. La sociedad civil debería reconocerlo así, que no es poco, sin entrar en el importante servicio que la Iglesia presta a la sociedad precisamente por ser Iglesia. Pero hoy la instrumentalización de la Iglesia es un dato general y se la quiere hacer valer por lo que aporta a la cultura, al patrimonio, o por los servicios sociales que presta. Siendo esto muy importante, puede ocultar, y a veces anular, la presencia religiosa de la Iglesia en la sociedad. ¿Cuál es, en estos momentos, la implicación de la Universidad San Pablo-CEU y de las Cruzadas de Santa María en la UCA? Las Cruzadas han apoyado desde el primer momento a la Universidad, respaldando alguna de nuestras obras, pero su inserción en la Universidad está regida por convenio y es limitada. La ayuda del CEU es prácticamente un apoyo moral. Estamos interesados en algún tipo de convenio con la Fundación y la Asociación Católica de Propagandistas, pero está aún en espera. Ambas instituciones nos ayudaron en 1998 formando parte de la Comisión gestora, que reorganizó el estado de cosas en la Universidad bajo mi dirección. |