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A. Ll. P.Hablaré de cómo sufre el país. Las comunidades cristianas están dentro del país, con el pueblo, y sufren con el pueblo. El sufrimiento del pueblo es también el sufrimiento de la Iglesia. Después hablaré de cosas más específicas; pienso describir un poco lo que las comunidades cristianas sufren personalmente, y la ayuda que prestan al pueblo y también la actividad que desarrollan, tanto pastoral como religiosa». Con estas palabras definía monseñor Kamal H. Bathish, obispo auxiliar del Patriarcado latino de Jerusalén, el argumento de la conferencia que ha pronunciado recientemente en Madrid, en el «Centro de Amigos de Tierra Santa», bajo el título «Situación de las comunidades cristianas de Tierra Santa hoy». Y es que, muchas veces, en España nos olvidamos de que, aunque son tan sólo un 2%, en Tierra Santa hay una representación de cristianos que se ven inmersos en un sangriento conflicto que no acaba de tener un final de paz, entre palestinos árabes y judíos. «La paz no llega porque no hay voluntad verdadera por las dos partes», afirmaba monseñor Bathish , y sus palabras arrastraban implícitamente el dolor de quien se siente hijo de una tierra que lleva demasiados años sin paz. |
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Así habló monseñor Kamal H. Bathish sobre la situación en Tierra Santa para «Alfa y Omega»: ¿Qué tipo de actividades realiza la Iglesia católica en Palestina? Hay varias. Actividades sociales, de caridad, de ayuda, sanitaria, hospitales, escuelas... También la actividad típica de las parroquias, que es lo más fuerte. Y con todas estas actividades pastorales, particularmente en Tierra Santa, no se puede ignorar la de los Santos Lugares. ¿Cómo ven judíos y árabes la actuación de la minoría católica en Israel? Es difícil de explicar. Hay que meterse en la mentalidad de cada pueblo para describirla. Por los palestinos yo creo que está muy apreciada. Para ellos es una ayuda inestimable y muy fuerte. Los palestinos conocen a los cristianos y siempre los han estimado. Pero los israelíes no creo que estimen tanto por esta obra a los cristianos. Para ellos cualquier ayuda que los cristianos hacen a los palestinos es como si les estuvieran ayudando al enemigo. Ellos no saben distinguir. Cuando se hace un acto de caridad a los heridos, a los necesitados, siempre es para ellos ayudar al enemigo. Tampoco se puede olvidar que los cristianos en Tierra Santa, juntos, son como un 2%. ¿Es posible la paz hoy? Hasta hace dos o tres semanas, todavía podía dejarme engañar, porque, lo repito siempre, los orientales somos siempre optimistas. Y la esperanza es algo que tenemos muy enraizado en nuestra mentalidad, nuestra vida, y también en la religiosidad de la gente. En los musulmanes particularmente, tiene una gran importancia el destino, todo está ya decidido, y estamos más inclinados a tener esperanza. Pero empiezo a verlo con tristeza, y casi sin esperanza. Aunque yo siempre digo que la paz no es posible, sino que es necesaria, inevitable. Un día tiene que venir. Ahora no sé cuándo ni cómo. Un día, mañana, pasado mañana, o dentro de 20 años. Llegará. Y lo que más lamento es que las autoridades responsables no quieren comprenderlo, o no les interesa, porque piensan que la paz no vendrá en su provecho personal. Parece que no quieren pensar en la paz y evitar tantos esfuerzos, tanto sufrimiento, tanto tiempo, tanta violencia que siempre es creciente, y pone el veneno en esta vida entre los dos pueblos para hacer de la paz algo que parezca imposible. Lo que ahora tengo casi por seguro es que falta la voluntad verdadera y sincera de paz. |