RetrocesoA&ONº 269/19-VII-2001SumarioTestimonioContinuar
El Presidente de la Confraternidad Carcelaria Internacional visita España
La mejor reinserción del preso:
un cambio del corazón
Michael T. Timmis es un hombre de negocios, casado, americano, abogado, preside varias compañías en Estados Unidos y Canadá. Para celebrar su 39 aniversario de matrimonio ha venido a España y, entre otras cosas, ha llevado a su esposa, Nancy, a la cárcel de Soto del Real, en Madrid. Es un matrimonio entregado a Jesucristo. Desde hace 18 años ha dedicado, junto a su mujer, gran parte de su tiempo y vida a ayudar a los presos mediante las actividades que organiza la Confraternidad Carcelaria Internacional. Tienen también un hijo entregado al servicio de los pobres. Acaba de visitar nuestro país para animar a los miembros de la Confraternidad Carcelaria de España, conocer directamente a algunos obispos españoles y visitar diversos centros penitenciarios. Además de su mujer, le acompañaban Ivan Sotirov, la responsable de la región europea de la Confraternidad, y Carmen Rubio, Presidenta de la Asociación en España. Con humor y sencillez, dedicaron unos momentos de su visita para contar a los lectores de «Alfa y Omega» su trabajo y su servicio.

¿Cómo y cuándo surge la Confraternidad Carcelaria?

Todo empezó hace 25 años en Estados Unidos. En el escándalo del Watergate uno de los líderes de la Administración Nixon, inculpado por su participación en el caso, tuvo que cumplir una pena en prisión. Este hombre se convirtió al cristianismo, y a su salida de la cárcel, junto a un grupo de oración, ve que Dios le llama a esta misión. Gracias a su entrega hoy hay más de cien mil personas en todo el mundo que ayudan en las prisiones de más de un centenar de países para proclamar el Evangelio, para ofrecer ayuda física a los prisioneros, a las familias y a las víctimas.

¿Por cuantos países se extiende la Confraternidad?

Existen 88 países que ya tienen su Confraternidad, y además trabajamos en 25 países que no están reconocidas como tal. Por ejemplo, estamos haciendo mucho trabajo en las cárceles de Rusia, aunque no es miembro de la Confraternidad. Existe una administración central que supervisa la labor de cada región, Ivan Sotirov es el responsable de Europa. Después, cada país tiene sus responsables. Carmen Rubio es la que dirige la asociación en España.

¿Cuál es la labor diaria con los presos?

Entro en la cárcel y quiero llegar a los prisioneros en el nombre de Cristo. Les enseño la Biblia, rezo con ellos, los amo, los ayudo a encontrar a Cristo y cambiar su corazón. Porque la única respuesta al pecado, y a todos los crímenes, es el cambio del corazón aceptando el perdón de Cristo. No se necesita nada más que un cambio del corazón, nada más. Un lema que tenemos es: La terapia puede modificar el comportamiento, pero sólo Jesús cambia el corazón.

¿Ha tenido que ayudar a algún recluso condenado a muerte?

A muchos. La situación entonces es muy tensa. Pensar que un hombre va a morir es una urgencia para ayudarle a saber que Dios tiene un plan para su vida. Pero ésta es en la eternidad, no aquí. Como el buen ladrón que murió al lado de Cristo, que en el último minuto fue redimido: Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

¿Cuál es la actitud de la Confraternidad frente a la pena de muerte?

Estamos completamente en contra. Luchamos para erradicarla. Participamos en campañas en contra de la pena capital, con recogida de firmas y emisión de cartas en todos los países en los que estamos. Por ejemplo, en Bulgaria, hace dos años anularon la pena de muerte gracias al trabajo de la Confraternidad de allí.

¿En qué medida afecta su ayuda a la reinserción de los presos?

En cada país tenemos diferentes programas. La principal tarea es animar a su comunidad eclesial para que los acoja. Además, es muy importante la labor administrativa con las autoridades del país correspondiente. Les ayudamos a que consigan sus papeles, en especial en las zonas de Europa del Este donde muchos son inmigrantes ilegales. Pero donde ponemos especial interés, dentro y fuera de la cárcel, es en la atención a la familia. Los voluntarios mantienen correspondencia con la familia para reforzar esta unión, visitan a los encarcelados, comparten el amor de Dios y los animan.

En la ONU conseguimos, con el apoyo de Canadá, desarrollar una iniciativa que la llamamos justicia restaurativa , no una justicia solamente condenatoria, para ayudar a los criminales, que no sea sólo castigo, sino reforma.

¿Qué características constituyen el perfil de los miembros de la asociación?

En la Confraternidad básicamente somos laicos, pero también participan sacerdotes, pastores y popes. Por ejemplo, en Polonia el Presidente de la Confraternidad es un sacerdote que está encargado de las capellanías de su diócesis, y en la asociación es miembro del Consejo de la Confraternidad Internacional. Pero en otros países que no son católicos los responsables pueden ser protestantes. Como estamos en todas partes del mundo, se puede decir que somos verdaderamente un movimiento ecuménico. Nuestro punto de unión está en el amor y en las enseñanzas de Jesús. Entre nosotros no tenemos disputas teológicas. Nuestra definición es: En el nombre de Cristo, a los menos, los últimos y los perdidos . Queremos   unificar, teniendo como base a los más pobres, en nuestro trabajo, sin comprometer a nuestras cabezas jerárquicas.

En España concretamente, estamos completamente integrados con los capellanes de las cárceles. No hacemos nada sin que ellos no lo aprueben. Entendemos que, en la obediencia, está el seguro de ser una obra de Dios.

Carmen María Imbert