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El salvavidas desinflado del marxismo teórico-práctico, llamado movimiento antiglobalización, se ha quitado la máscara del nominalismo que le protegía. El universo global de los medios auspicia nuevas formas de conceptos holísticos, globalizadores, que lo explican todo y no dicen nada. Ocurrió en el siglo pasado con la idea de progreso. Hoy le toca el turno a la globalización. La reciente cumbre del G8, y de sus antípodas los antiglobalizadores, ha servido para desenmascarar los supuestos fundamentos de este nuevo movimiento de revolución social. Intuíamos lo que da de sí el Estado, con todas sus fuerzas, pero lo que no intuíamos es lo que el movimiento antiglobalización es capaz de hacer. Por otra parte sorprende, una vez más, la permeabilidad del pensamiento de izquierda para hacerse con el patrimonio de las ideas entusiasmantes de muchas nuevas generaciones. Será acaso que los viejos y nuevos rockeros lo son de la vieja y nueva retórica, de la forma sin materia... En la entrevista con Gabriel Jackson, diario La Vanguardia del domingo 22 de julio, a la pregunta ¿Marx se equivocó?, este historiador responde: La herencia de Marx no son los partidos comunistas, sino cómo describió con lucidez, hace siglo y medio, esa globalización que tantas manifestaciones provoca hoy. Marx es la antiglobalización. Su análisis de esa dinámica sigue vigente igual que su descripción del capitalismo en sus primeras fases. |
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La Biblia de la globalización se llama Empire. El Mundo, sábado 21 de julio, publicaba un largo manifiesto-diálogo de Grabiel Albiac con el coautor del libro, junto con el profesor de la Universidad de Duke, Michael Hardt, Toni Negri. Dice Gabriel Albiac en la amplia entradilla: ¿Qué es Imperio? Un trabajo académico espectacular, sí. Pero, ante todo, un envite: reiniciar el marxismo desde cero. Y refundar una política comunista ajena al socialismo (tanto al soviético como al socialdemócrata). Con todos los riesgos de la hipérbole: Empire es el intento de escribir El Capital del siglo XXI (...) A la pregunta de ¿Qué quiere decir, hoy, para ustedes ser comunista?, Toni Negri afirma: Dos o tres cosas importantes. Por un lado, el fin de la explotación, de esta explotación que, cada vez en mayor medida, ha pasado a ser algo que atraviesa los intercambios más abstractos. El final del socialismo real y de las prácticas burocráticas del socialismo no ha venido acompañado por el fin de la explotación. Sin embargo, la potencialidad del trabajo ha sufrido una transformación extraordinaria. Somos comunistas, hoy, desde nuestra consideración de que se puede liberar el trabajo. Según el diario El País, en un amplio e interesante reportaje sobre el movimiento antiglobalización, http:/www.elpais.es/, el Olimpo de fundadores de esta nueva corriente nerviosa es el siguiente: - Walden Bellow: Director ejecutivo del Instituto Focus on the Global South por la democratización de la economía global con sede en Tailandia. - José Bové: Sindicalista francés que apareció en las páginas de los periódicos de todo el mundo en 1999, cuando, al término de una manifestación, asaltó un McDonalds de Millau (Francia) para protestar por los impuestos de EE.UU. a productos europeos. - Bernard Cassen: Periodista francés, director general de Le Monde Diplomatique y presidente de ATTAC en Francia. - Hazle Henderson: Experta en el desarrollo humano sostenible. Su más reciente trabajo es Más allá de la globalización. - Subcomandante Marcos: Líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional mejicano y del movimiento indigenista de Chiapas, encabeza la causa de los indígenas del Estado de Chiapas, en México. - Ralph Nader: Abogado americano, defensor de los derechos del consumidor, durante tres décadas se ha dedicado a coordinar campañas que alertan sobre el poder de las multinacionales, la ecología o los derechos del obrero. |
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- Ignacio Ramonet: Director de Le Monde Diplomatique, fundador de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras especulativas para Ayuda a los Ciudadanos) y promotor del Fondo Social de Porto Alegre. - Otros: Diane Matt; Aminata Traoré; Oder Grajev; Trevor Wanek; Rafael Alegría; Sandra Cabral; Hebe de Bonafini; Fred Azcárate yNjoki Njehu. La respuesta del historiador británico Niall Ferguson, en el diario ABC, el pasado domingo 22, a la pregunta de ¿No se está demostrando ahora que la desideologización ha llevado a un empobrecimiento de la teoría política, y que no poseemos un modelo para explicar los puntos débiles y las injusticias de nuestro sistema? es, diríamos, de libro: Podemos recurrir a toda una serie de modelos muy provechosos -Amartya Sen, Mancur Olsen y Douglass North- que proporcionan argumentos decisivos para explicar por qué las instituciones democráticas funcionan, por regla general, mejor que las no democráticas. El problema es, simplemente, que sus trabajos no son tan demagógicos como el bueno y viejo marxismo, que enlazaba la simplificación económica con una retórica revolucionaria. Para este tipo de teorías siempre habrá una demanda; desde muchos puntos de vista, la antiglobalización no es otra cosa que un marxismo mal digerido. No olvidemos lo que Tulio Demicheli, en ABC el pasado sábado, nos recuerda: Hoy, un venerable anciano predica en solitario en contra del rostro feroz del capitalismo, ése al que nadie pone límites: el materialismo consumista que se solaza sabiendo que, para él engordar, hace falta que millones vivan mal (...) El anciano venerable que predica en solitario lo hace desde la raíz misma, como Sófocles cuando hablaba, por boca del coro de Antígona, más o menos así: «Hay grandes cosas prodigiosas, pero la más prodigiosa es el hombre. Todo es posible para él, pero tiene fijado un límite; cuando lo sobrepasa, se hace enemigo de sí mismo». Ese anciano venerable predica en la soledad del Trono de Pedro. Si lo escuchan sin complejos -no importa que, como yo mismo, no sean creyentes-, escucharán el más radical, el más genuino discurso anticapitalista: la Bestia es el materialismo, y no la combaten porras ni cócteles molotov, sino una revolución interior: el humanismo y la sensibilidad del espíritu. Aunque no crean. El gran Indro Montanelli vive ya en la globalización definitiva, en la del ayer, del hoy y del mañana. En su última Stanza, en su último artículo periodístico, en el que se despedía de sus lectores hasta septiembre, delCorriere della Sera, nos dejó esta respuesa a un lector socialista italiano: Veros atomizados en grupos, grupillos y grupúsculos -enredados y liados en el actual centro-izquierda en el que nadie es capaz de recitar su papel- hace mal al corazón de un auténtico viejo liberal-conservador como yo. Como fuerza política andáis bastante mal. Pero, en compensación, tenéis en la mano una gran bandera, que, antes o después, algún ejército descubrirá. |