RetrocesoA&ONº 270/26-VII-2001SumarioDesde la feContinuar
El Papa recibe en visita ad limina a los obispos cubanos
Las vocaciones, motivo de esperanza
El Papa acaba de recibir a los obispos de la Conferencia Episcopal de Cuba en su visita ad limina,
la que todos los obispos del mundo realizan cada cinco años a la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo.
En un momento en el que -en palabras del cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana,
al otorgarle el doctorado Honoris causa de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla,
Méjico- la Iglesia busca, no sólo ser aceptada por las estructuras sociales y políticas siendo como ella es,
sino también aceptarse a sí misma como sacramento de Cristo en el mundo, renunciando, como lo hizo su Señor,
a la eficacia que se espera de ella desde criterios o proyectos totalmente terrenales,
el Santo Padre ha dirigido a la Iglesia en Cuba el discurso del que ofrecemos un amplio extracto:
La fe en Jesucristo -lo saben bien- actúa en el ser humano de modo totalmente diferente a las ideologías, que son caducas y consumen las energías de los hombres y los pueblos con metas intramundanas, muchas de ellas, además, inalcanzables. Por eso, es cada vez más urgente presentar la riqueza insondable de la espiritualidad cristiana en estos comienzos del nuevo milenio, ante un mundo cansado de las viejas ideologías, las cuales, al perder su atractivo inicial, han dejado en muchos un vacío profundo y una falta de sentido de la vida.

Como expuse en mi viaje pastoral a Cuba, la Iglesia debe presentar a los cristianos y a cuantos se interesan por el bien del pueblo cubano las enseñanzas de su doctrina social. Su propuesta de una ética social, enaltecedora de la dignidad del hombre, muestra las posibilidades y límites del ser humano, y también de las instituciones públicas y privadas, dentro de un proyecto de crecimiento y desarrollo orientado al bien común y al respeto de los derechos del hombre.

A este respecto, deseo recordar que tales derechos deben ser considerados integralmente, desde el derecho a la vida del niño aún no nacido, hasta la muerte natural, sin que pueda excluirse ningún derecho individual o social, ya sean los derechos a la alimentación, a la salud, a la educación, ya sean los derechos a ejercer las libertades de movimiento, de expresión o de asociación.

Preocupados por el número de personal dedicado a la misión, ustedes se esfuerzan en promover y seguir con atención una pastoral vocacional. Esta acción pastoral ha de ir acompañada, en primer lugar, por una asidua oración, pues hay que pedir al Señor de la mies que mande nuevos operarios a su mies. Por otra parte, los candidatos han de ser dirigidos, con prudencia y competencia, para que puedan recorrer todas las etapas que requiere el seguimiento del Señor en la vida sacerdotal o religiosa. Es motivo de esperanza el crecimiento sostenido de las vocaciones. A este respecto, y para facilitar ese proceso, debería pensarse, donde fuera posible, en la creación de Seminarios Menores que acojan a los jóvenes antes de realizar los estudios filosófico-teológicos, de modo que se les ofrezca una formación integral a partir de los principios morales cristianos. La construcción, ya próxima, del nuevo Seminario en la capital -cuya primera piedra bendije- y los logros de los seminarios propedeúticos y filosóficos existentes facilitarán una preparación espiritual e intelectual de los futuros sacerdotes nativos en mejores condiciones, y que los seminaristas de todo el país puedan prepararse adecuadamente para servir a su pueblo.

Dirigiéndome espiritualmente al santuario del Cobre y postrado ante la imagen de la Virgen de la Caridad, Madre y Reina de Cuba, que tuve el gozo de coronar y cuyos nombre e imagen están esculpidos en la mente y en el corazón de todos los cubanos, dentro y fuera de la Patria, como signo de esperanza y centro de comunión fraterna, les imparto de corazón, a ustedes y a sus diocesanos, una especial Bendición Apostólica.